sábado, 27 de abril de 2013

Capítulo 3.

Me bajo rapidamente de la mesa y me acerco a ellos.

-Mamá, papá, os lo puedo explicar.
-¿¡Se puede saber porque coño haces esto!? -grita mi padre.

Genial, toca la parte en la que me averguenzan delante de todos.

-Yo, lo siento. En serio. No quería hacerlo... Bueno si quería pero... -me interrumpe mi madre.
-Pensé que podía confiar en ti. Nunca hiciste esto. Siempre fuiste una chica muy obediente.
-¡Y lo sigo siendo!
-Pues no se nota -suelta en un susurro.
-¡Mamá!
-De mamá nada, ahora mismo vamos ha hablar tú y yo.
-¡Todos fuera de aquí! -grita mi padre.

Toda la multitud desaparecen en milesimas de segundos de mi casa.
Mi madre me coge del brazo y me lleva arrastras. Subimos la escaleras y me mete en mi habitación. Pero se da cuenta de una cosa, de que no estamos solas.

-¿Qué? No me lo puedo creer... -pone su mano izquierda en su frente y niega bajando la mirada.

Dylan y Esteffania se dan cuenta de que no estan solos y saltan de la cama tapándose sus partes intimas.

-Lo siento mucho chicos -les miro avergonzada.
-¿Cómo que lo sientes? ¡Esto me lo vas a pagar, _____! ¡Acuerdate de lo que te digo! -coge su ropa y sale corriendo arrastrando a Dylan.

Miro a mi madre que mira la cama atentamente. La miro y veo que esta llena de jugos de ellos. Pongo una mueca.

-Mira, te han dejado parte de tu castigo señorita. Ya puedes ir limpiandolo, dandode una ducha que apestas a alcohol y bajando. Vamos a tener una buena charla nosotros 3.
-¿Qué?
-A tu padre no le vamos a dejar fuera de esto.

Y acto seguido sale de la habitación dando un portazo.

Y ahora es cuando me quiero tirar de los pelos. Nunca llegan tan tarde. ¿Porqué mierda llegan temprano cuando quiero hacer algo fuera de la lista de las normas?

Suspirando, cogo el pijama y me meto en la ducha.
Me relajo en ella deseando que el agua me evapore y desaparezca. En estos momentos solo quiero gritar: ¡Tierra trágame!
A la media hora después, salgo, sabiendo que no voy a evaporarme y que tengo que aceptar la realidad. ¡Mis padres me van a matar! De esta no salgo ni loca.

Bajo lentamente las escaleras y me dirijo al salón. Cuando entro me encuentro con mi madre y mi padre sentados, serios y esto no pinta bien.

-Sientate -indica mi madre.

Doy unos pasos hacía el sofá colocado ya en su sitio y me siento en el sintiendo debajo de mi un charco de Vodka. Me levanto rápidamente y miro la cara de mi padre, entonces, me siento en el brazo de este.

-Bien... Después de estar hablando hemos decidido una cosa.
-Si -afirma mi padre- eres ya mayorcita, así que cuando empieza la uni, te vas a buscar un piso cerca de la universidad y te vas a vivir allí.
-¿Qué?
-Lo que has oido. No vamos a cambiar de opinión.
-Pero...¿Porqué? Es la primera vez que he echo algo malo -me levanto del sofá lanzando los brazos al aire.
-Sabes perfectamente que nosotros no pasamos ni una.
-Papá, esto es injusto.
-Eres ya mayor de edad.
-No, aún no - replico.
-Dentro de unos meses si que lo serás.
-¡Mamá! -se me empañan los ojos - no puedes permitir esto.
-Pensé que eras una persona educada. Me equivoqué, estoy muy decepcionada.
-Mamá...
-No. Cállate ya, ______. Te hemos dado todo y tú la pagas haciendonos esto.
-Ustedes lo que quereís es abandonarme, ¿no? Eso es lo que quereís. Deshaceros de mi.

Una lágrima sale de mi ojo. La verdad no sé si de verdad estoy preparada para independizarme, pero alomejor tienen razón. Pero por una parte no. Aún soy demasiado joven. Tengo 17 años, me han adelantado 2 cursos porque se de más  y por una vez que quiera dejar la chica santurrona que no sale los fines de semanas de fiesta y está siempre estudiando, me pasa de todo, pero nada bueno.

Corro escaleras arriba atrapando mi móvil y marcando el número de teléfono de Candy.

-¿Sí? ... ¿Qué te pasa? -su voz cambia a un tono preocupante en cuanto escucha que no estoy de buenas y que estoy llorando.
-¡Mis padres me están echando de casa, Candy!
-¿Qué dices?
-¡Lo que oyes! ¡Quieren que me vaya y que me busque un piso cerca de la uni!
-Pero...¡No puedes hacer eso! Eres muy joven aún para independizarte.
-Lo sé, pero no me hacen caso.
-Bueno, relajate, ya veremos lo que haremos.
-No puedo, es demasiado tarde, me pueden quitar el móvil.
-Estás en lo cierto -dice la voz de mi madre al otro lado de la habitación.
-No, Candy, hablamos mañana. Porfavor, te necesito.
-Tranquilizate, ______.

Mi madre me quita el móvil de las manos y cuelga. Después de decirme que estoy castigada y de que no me quedaré en la ciudad en las vacaciones de verano como habíamos planeado, me iría con ellos al pueblo. Con unos amigos de mis padres, el monte y un trabajo especial que tiene mi padre para mi.

viernes, 26 de abril de 2013

Capitulo 2

¿Porqué iba alguien a preguntar por mi? Bueno, por una lado tiene lógica. Eres la dueña de la casa, querrá saber donde está el baño o cualquier cosa.

-¿Y que quería?

Hace una mueca graciosa.

-¿Que ha preguntado, Candy?

Se encoge de hombros.

-No lo sé, solo me ha dicho que te estaba buscando y que lo busques.

 -¿Y como mierda voy a saber quien es?

-No lo sé, pero tenía una camisa roja...¿o era azul?

-Si, así me ayudas eh.

-Lo siento chica, no me acuerdo de todo. Sabes que no tengo buena memoria.

Resoplo.

-Da igual, ya se cansará de ver que no le he encontrado y se irá.
-¿Ah si de buena eres con tu invitados?
-Si está buscando el baño, que lo busque bien.

Candy suelta unas carcagadas y va hacía la cocina.

Después de dar unas vueltas por la casa subo a mi habitación con el fin de encontrar mi móvil. Abro la puerta, pero al dar un paso hacía delante me encuentro con el cuerpo desnudo de Esteffanía, la chica más popular de todo el bachillerato, encima del cuerpo desnudo de Dylan, uno de los tíos más bueno. Pongo una mueca y cierro rápidamente quitandome esa imagen de mi cabeza.

Suspiro.

Camino hasta el salón en donde habían retirado los dos sofás y la mesa y estaban todos bailando alegremente. Me acerco a el que está haciendo de Dj y le digo que cuando acabe esa canción, ponga una lenta.
Vuelvo con los demás y siento los brazos de alguien alrededor de mi cintura. Sonrío. Huele a él. Me encanta su perfume, me posee.
 Me doy la vuelta y enredo mis brazos en su cuello. Deseaba tenerlo cerca. Le miro a los ojos y le sonrío.

-Estas hermosa como siempre -me sonríe.
-Porque no te has visto en el espejo, guapo -junto nuestros labios haciendo que nuestras lenguas choquen.
-Grr fiera.

Río y le abrazo. Bailamos. Bebemos. Nos lo pasamos bien. La bebida se me subió a la cabeza y me subí encima de la mesa de cristal donde mi madre suele tomar el té con la vecina. Bailo al ritmo de la música. Sin parar. Hasta que todo se convierte en un silencio puro y todos miran a la puerta. Veo que es un silencio incómodo, así que miro a la puerta y no me puedo creer lo que ví.

viernes, 12 de abril de 2013

Capítulo 1.

Último día de curso. Verano. Sola en casa. Todos están de fiesta menos tú Cloe. Suelo ser de esa clase de chicas que respetan a sus padres y nunca hace una trastada, pero no soporto estar sentada en la cama, mirando a la nada, toda la noche.

Necesitaba un poco de diversión y adrenalina en mi vida. Tenía que aprovechar que mis padres están trabajando, para llamar a mi mejor amiga y montar una fiesta en menos de 30 segundos en mi casa.

Saltando de mi cama, agarré el móvil de mi mesita de noche. Marco su número y lo apoyo en mi oreja mientras se repiten en mi cabeza esos pitidos interminables.

-¿Tú? ¿ Llamándome a estas horas? ¿Qué ha pasado? -dice su voz burlona.
-¿Tiene que pasar algo para que te tenga que llamar?
Una risita suena al otro lado.
-¿No me respondes? -repito jugando con el pomo de la puerta.
-No, no tiene porque pasar nada, solo me sorprendió.
-Bueno, te llamaba porque necesito diversión. ¿Te apuntas a llenar mi casa de gente de la universidad?
Me imagino la boca y los ojos de mi amiga, en forma de 'O'.
-¿Qué?
Su voz me demuestra lo sorprendida que está.
-Tú, Cloe de la Fuente, ¿quieres hacer una fiesta en tu casa?
-Si, yo Cloe de la Fuente quiero hacer una fiesta y si no quieres hacerla conmigo, la hago yo sola.
Estalla a carcajadas.
-¿Y ahora que te pasa, Candy?
-¿Cómo no voy a querer? Por una vez que quieres saltarte las normas.
Río. Tenía razón.
-Pero una cosa que me parece raro. ¿Y tus padres como es que te dejan?
Agacho la cabeza como si pudiera verme. Mi cuerpo se encoge.
-Vale, no lo saben, están trabajando.
Suelta una carcajada.
-Ya decía yo. Tus padres nunca te dejaron hacer una fiesta y mucho menos habiendo alcohol por en medio.
-¿Quien te ha dicho que vaya a haber alcohol?
-Vamos Cloe, espabila. ¿Qué es una fiesta sin alcohol?
-Vale, ahí tienes razón. Espero que no se me vaya la mano.
-Bueno, ¿Qué hora es?


Horas más tarde, la casa estaba a rebosar de gente. Parejas liándose en el sofá, parejas liándose en la piscina, en el jacuzzi, en todos lados. Habían dos personas a punto de hacerlo encima de la encimera de mi cocina.

-¡CLOE!
Una voz proviene de detrás mía. Me giro y puedo divisar el cuerpo delgado y con curvas de mi amiga acercándose a mi.
-Te estaba buscando por todas partes-le agarro por el brazo.-
-Perdón cielo, estaba con un chico bastante mono. Me ha dicho que es de la uni, pero nunca lo había visto. ¿Y a que no sabes qué?
-No. No sé.
-Me ha preguntado por ti.