Me bajo rapidamente de la mesa y me acerco a ellos.
-Mamá, papá, os lo puedo explicar.
-¿¡Se puede saber porque coño haces esto!? -grita mi padre.
Genial, toca la parte en la que me averguenzan delante de todos.
-Yo, lo siento. En serio. No quería hacerlo... Bueno si quería pero... -me interrumpe mi madre.
-Pensé que podía confiar en ti. Nunca hiciste esto. Siempre fuiste una chica muy obediente.
-¡Y lo sigo siendo!
-Pues no se nota -suelta en un susurro.
-¡Mamá!
-De mamá nada, ahora mismo vamos ha hablar tú y yo.
-¡Todos fuera de aquí! -grita mi padre.
Toda la multitud desaparecen en milesimas de segundos de mi casa.
Mi madre me coge del brazo y me lleva arrastras. Subimos la escaleras y me mete en mi habitación. Pero se da cuenta de una cosa, de que no estamos solas.
-¿Qué? No me lo puedo creer... -pone su mano izquierda en su frente y niega bajando la mirada.
Dylan y Esteffania se dan cuenta de que no estan solos y saltan de la cama tapándose sus partes intimas.
-Lo siento mucho chicos -les miro avergonzada.
-¿Cómo que lo sientes? ¡Esto me lo vas a pagar, _____! ¡Acuerdate de lo que te digo! -coge su ropa y sale corriendo arrastrando a Dylan.
Miro a mi madre que mira la cama atentamente. La miro y veo que esta llena de jugos de ellos. Pongo una mueca.
-Mira, te han dejado parte de tu castigo señorita. Ya puedes ir limpiandolo, dandode una ducha que apestas a alcohol y bajando. Vamos a tener una buena charla nosotros 3.
-¿Qué?
-A tu padre no le vamos a dejar fuera de esto.
Y acto seguido sale de la habitación dando un portazo.
Y ahora es cuando me quiero tirar de los pelos. Nunca llegan tan tarde. ¿Porqué mierda llegan temprano cuando quiero hacer algo fuera de la lista de las normas?
Suspirando, cogo el pijama y me meto en la ducha.
Me relajo en ella deseando que el agua me evapore y desaparezca. En estos momentos solo quiero gritar: ¡Tierra trágame!
A la media hora después, salgo, sabiendo que no voy a evaporarme y que tengo que aceptar la realidad. ¡Mis padres me van a matar! De esta no salgo ni loca.
Bajo lentamente las escaleras y me dirijo al salón. Cuando entro me encuentro con mi madre y mi padre sentados, serios y esto no pinta bien.
-Sientate -indica mi madre.
Doy unos pasos hacía el sofá colocado ya en su sitio y me siento en el sintiendo debajo de mi un charco de Vodka. Me levanto rápidamente y miro la cara de mi padre, entonces, me siento en el brazo de este.
-Bien... Después de estar hablando hemos decidido una cosa.
-Si -afirma mi padre- eres ya mayorcita, así que cuando empieza la uni, te vas a buscar un piso cerca de la universidad y te vas a vivir allí.
-¿Qué?
-Lo que has oido. No vamos a cambiar de opinión.
-Pero...¿Porqué? Es la primera vez que he echo algo malo -me levanto del sofá lanzando los brazos al aire.
-Sabes perfectamente que nosotros no pasamos ni una.
-Papá, esto es injusto.
-Eres ya mayor de edad.
-No, aún no - replico.
-Dentro de unos meses si que lo serás.
-¡Mamá! -se me empañan los ojos - no puedes permitir esto.
-Pensé que eras una persona educada. Me equivoqué, estoy muy decepcionada.
-Mamá...
-No. Cállate ya, ______. Te hemos dado todo y tú la pagas haciendonos esto.
-Ustedes lo que quereís es abandonarme, ¿no? Eso es lo que quereís. Deshaceros de mi.
Una lágrima sale de mi ojo. La verdad no sé si de verdad estoy preparada para independizarme, pero alomejor tienen razón. Pero por una parte no. Aún soy demasiado joven. Tengo 17 años, me han adelantado 2 cursos porque se de más y por una vez que quiera dejar la chica santurrona que no sale los fines de semanas de fiesta y está siempre estudiando, me pasa de todo, pero nada bueno.
Corro escaleras arriba atrapando mi móvil y marcando el número de teléfono de Candy.
-¿Sí? ... ¿Qué te pasa? -su voz cambia a un tono preocupante en cuanto escucha que no estoy de buenas y que estoy llorando.
-¡Mis padres me están echando de casa, Candy!
-¿Qué dices?
-¡Lo que oyes! ¡Quieren que me vaya y que me busque un piso cerca de la uni!
-Pero...¡No puedes hacer eso! Eres muy joven aún para independizarte.
-Lo sé, pero no me hacen caso.
-Bueno, relajate, ya veremos lo que haremos.
-No puedo, es demasiado tarde, me pueden quitar el móvil.
-Estás en lo cierto -dice la voz de mi madre al otro lado de la habitación.
-No, Candy, hablamos mañana. Porfavor, te necesito.
-Tranquilizate, ______.
Mi madre me quita el móvil de las manos y cuelga. Después de decirme que estoy castigada y de que no me quedaré en la ciudad en las vacaciones de verano como habíamos planeado, me iría con ellos al pueblo. Con unos amigos de mis padres, el monte y un trabajo especial que tiene mi padre para mi.
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