Peino mi pelo delante del espejo. Siento como gotitas de agua caen de mi pelo a mi piel. Dejo el peine encima de la cómoda y me dirijo a la cama. Me siento sobre ella y mi móvil suena. Lo cojo de la mesita de noche y lo miro. Sonrío.
-¡Amor! ¡Te echo mucho de menos!
-Cariño, yo atí también -dice la voz feliz de mi amiga.
-No sabes lo bien que me hace escucharte -me tumbo en la cama.
-¿Qué tal tus 2 horas allí?
-Me las he pasado dentro de la ducha.
-¿Qué dices? ¿Y no te han dicho nada?
-No. No ha aparecido nadie por aquí. Así mejor.
-¿Y hay algún chico guapo por ahí? -se nota su voz pillina y sé que después se ha mordido la lengua.
Entonces me viene a la cabeza los labios de Justin, sus ojos mieles, sus musculos, su cuerpo... Sacudo mi cabeza sacandome eso de mi cabeza.
-No...
-Jo. Qué pena. Vas a estar todo el verano rodeada de mayores.
-Ni que lo jures. Pero... ¿Y mi querido Eliot? ¿Dónde está?
-En su casa guapa.
-Bueno, si lo ves, dile que si puedo mañana lo llamo.
-Vale.
Alguien llama a la puerta y sin pensarlo dos veces o dejar que respondiera, la puerta se abre y entra mi madre. Al ver que tengo la cama llena de ropa, abre mucho los ojos y los abre mucho más cuando ve que aún sigo sin vestir.
-¿Se puede saber que haces?
-Candy, te dejo, mi madre ha entrado. Te quiero mucho -y no dejandole responder, le cuelgo.
-¿Qué ha pasado aquí? ¿Ha habido una bomba de ropa? -sonríe por unos segundos.
-No mamá. Lo iba a ordenar todo cuando me llamaron entonces lo dejé así.
-¿Porqué no has bajado? -se sienta en un lado de la cama.
-Mamá, me estaba bañando, quería relajarme... -susurro mirandole.
-Te entiendo. Siento mucho todo esto, solo quiero que sepas lo que has echo y quiero castigarte así. Perdoname.
-Está bien, te perdono -ruedo los ojos.
Sonríe y me abraza.
-¿Sabes que hago esto por tú bien no?
Niego.
-Nunca lo entendí. Y jamás lo entenderé -le sonrío y me levanto.
-Bueno, a las 9 bajas y te sienta en el porche de la casa de Justin con nosotros, ¿vale? Vamos a cenar dentro de poco así que no tardes -ríe, besa mi mejilla y baja.
Una vez que vuelvo a estar sola, me siento en la cama y dejo el móvil en ella. Me pongo lo que había sacado unas horas antes y me lo pongo. Me seco el pelo con el secador y me hago una trenza mal echa a un lado. Desbloqueo mi móvil y voy alumbrando la casa mientras bajo y salgo.
Todo estaba casi oscuro. Los últimos rayos de sol se asomaban por el horizonte.
La verdad era bonito, esto no se puede ver en la ciudad.
Camino por donde había ido unas horas atrás con Justin. Llegar justo detrás de su casa y encontrarme con él leyendo un libro en una silla. Pienso en acercarme pero se le vé tan atento, que decido no interrumpirle.
Rodeo la casa y veo que están poniendo la mesa. Miro mi móvil. Son las 9.
-Cielo, has llegado justo a tiempo -sonríe-vamos pasa, no te vamos a comer.
Sonrío y abro la valla. Entro y me acerco al porche.
-Hola -susurro algo bajo -¿Ayudo en algo?
-¡No! No hace falta. Hazme el favor y llama a Justin. Está detrás de la casa.
-Si, lo acabo de ver -juego con la punta de pie.
-¿Y porqué no le has llamado?
-Porque está leyendo y no quería interrumpirle.
Ríe.
-Justin y sus lecturas -dice su padre colocando dos platos en la mesa- anda, vé y dile que venga y que después siga.
Asiento y vuelvo a caminar hacia fuera de la casa. La rodeo pero el pie se me engancha en una rama de un árbol y caigo de rodillas al suelo.
-Mierda... -murmullo.
Me levanto como puedo y me sacudo las manos. Por suerte no tenia ninguna herida, solo algunos rasguños.
Veo a Justin y decido gritarle desde aquí.
-¡JUSTIN! -muevo las manos para que me vea.
-¿Qué pasa? -sonríe. Se levanta y deja el libro en la silla.
-Tu madre te llama, dice que vayamos a cenar.
-Ah vale, gracias por avisarme. Suele llamarme a grito pelado.
Reímos. Me giro y caminamos hacia la casa de nuevo.
-Hombre Justin. Porfín apareces -dice mi padre cogiendo una copa de vino y bebiendo -mmm, está muy bueno -mira a Jeremy- ¿En serio lo haceís vosotros?
-Si señor, lo hacemos nosotros.
-Pues con lo que le gusta el vino a mi padre en todo el tiempo que estemos aquí te quedarás sin él -argumento mientras le abrazo -¿A que sí papi?
-Me conoces demasiado y hablas de más.
Todos rien.
-Ja-ja-ja mira como me rio -me siento a su lado.
-No hija, quítate de aí. Aí va tu madre.
Le miro mal y me levanto.
-¿Entonces dónde me siento? -abro mis brazos.
-________, cielo, siéntate al lado de mi hijo-suelta Pattie saliendo de la cocina con un bol de ensalada.
Busco con la mirada a Justin. Está en frente de mi padre. Todos estaban sentados ya, a lo que yo me preguntaba como lo habían echo tan rápido. Retiré la silla y me senté a su lado y en frente de mi madre. Pattie y Jeremy estaban los dos en cada esquina.
-¿Empezamos? -sugiero muerta de hambre.
Alguien a mi lado suelta una carcagada y mira buscando algo por la mesa.
-¿Mamá? ¿Dónde está el zumo de uva?
-Ups, se me olvidó cogerlo, ya voy a por el -retira la silla pero Justin la detiene.
-Ya voy yo -se levanta y se mete en la cocina.
-Gracias hijo.
No puedo evitar sonreír. El chico parecía majo.
Después de darme cuenta de que estaba mirando la puerta por donde había entrado Justin, meneé la cabeza y miré el plato vacio. Mis padres y sus padres hablaban esperando a que Justin regresara para poder continuar, o mejor dicho, empezar con la cena.
Una vez que Justin estaba sentado, Jeremy, empieza a vendecir la mesa. Y después de eso todos empezamos a servirnos la comida.
Al acabar, Pattie se levantó para recoger.
-Pattie dejalo, ya lo recogo yo -cojo los platos de todos y los apilo.
-Muchas gracias, _______ -sonríe.
-No las des. La cena estaba muy buena y no he ayudado en todo el día, así que, lo haré ahora -los cojo y los llevo a la cocina.
Meto los platos en el fregadero y abro el grifo.
-No cielo -escucho la voz de mi padre- no te pongas a fregar ahora, eso ya lo haremos nosotros, déjalo, ahora vamos a tomar el postre.
-¿Hay que llevar algo para allí?
-Unas cucharas y unos platos pequeños, están en uno de los cajones de la encimera del medio.
Cierro el grifo y abro el mueble. Veo los platos pequeños y cuento con los dedos cuantos somos. Cojo 6 platos y cierro el cajón. Los dejo sobre la encimera y busco con la mirada donde podrían estar los cubiertos. Alguien entra lo que me hace alzar la mirada y encontrarme con la de Justin. Miro sus manos y tiene la jarra de cristal donde había traído el zumo, vacia. La deja dentro del fregadero y me mira.
-¿Algún problema?
-No... Bueno... Sí. Sí que tengo uno... -miro los platos.
-¿Cuál? -dá unos pasos hacía delante pero se queda quieto.
-¿Dónde están los cubiertos?
Él sonríe y se acerca a un cajón que hay al lado de la nevera. Lo abre y saca 6 cucharas. Sonrío en señal de agradecimiento y salimos a fuera.
-He hecho una tarta de queso. ¿Os gusta? -nos mira saliendo con una tarta en sus pequeñas manos.
-¡Sí! -dicen mis padres al unísoro.
-Las tartas de mi madre son las mejores del mundo -me dice Justin.
Le miro. Iba a contestarle que no, que las mejores eran las de mi madre, pero la verdad, no quería borrarle esa hermosa sonrísa que siempre tiene.
-Estoy deseando probarla -sonrio y miro a Pattie.
Una vez que todos tenemos un trozo de tarta en nuestros pequeños platos blancos, Pattie me mira y suelta una pregunta, que no me esperaba.
-Bueno ______, dime, ¿tienes novio?
Entonces mis manos empiezan a sudar. Justin me mira serio. La sonrisa que había tenido en todo el día, había desaparecido de su cara. Mis padres me sonríen, lo que se nota que es una sonrisa falsa, porque nunca le cayeron bien Eliot, y miran a Justin, después a Jeremy y finalmente a Pattie.
Bien ______. Ya puedes pensar en lo que vas a decir.
domingo, 2 de junio de 2013
domingo, 12 de mayo de 2013
Capítulo 5.
Capítulo 5.
-Perdonarlo -se disculpa Pattie por él -Es que le encanta estar por ahí.
-No te preocupes, los adolescentes son así -argumenta mi padre.
Bravo papá. Bravo. Mi subsconciente y yo te aplaudimos en secreto.
Suspiro y subo mis gafas con el dedo índice.
-Perdón que me meta, pero...¿De quién estamos hablando? -digo algo nerviosa.
-De nuestro hijo -dice Jeremy -le encanta la naturaleza y solo está en casa cuando hay que comer o a la hora de dormir.
Levanto la barbilla. ¿Tienen un hijo? ¿Voy a tener que estar con él todo el verano? ¡Porfavor! Dios, dime que es menor que yo.
-¡Justin! -gritan los dos al unisoro, lo que hace que mis padres rian a la vez.
Ese chico se llama Austin, o Shastin, o Justin. Algo así dijo. No estaba muy pendiente, solo quería que se acabara el verano y pudiera volver con mis amigas y mi novio.
Un chico con una camiseta de asillas como la de su padre pero más pequeña, un peto con una manga desabrochada y algo rayado viene corriendo de la parte trasera de la casa. Puedo divisar como esas asillas resaltan sus musculos y algunos de sus tatuajes. Su pelo es castaño, rubio, algo así. Más o menos. Está sudado, se le nota en la piel. Su cien y su frente, chorrean de sudor. Una vez más cerca, saltando un pequeño charco de barro, abre una valla y entra por una camino de piedras, por donde unos minutos antes, entró el coche de mi padre.
-Aí está -dice Pattie sonriente.
Cuando se acerca y lo tengo en frente, al lado de su bajita madre y su alto padre, puedo divisar que sus ojos son castaños, color miel. Su pelo está de punta y tiene unos labios rosados y carnosos, muy gordos.
Me sonríe, coge aire, estira su mano, coge la mía y la besa.
Siento como un escalofrío recorre mi cuerpo y la separo de sus labios. Vuelve su mirada a mis ojos y una vez su respiración recuperada, creí escuchar un ángel.
-Lo siento, me he retrasado un poco porque he estado alimentando a las gallinas -se arrasca la nuca y mira a su madre -ya sé que me dijiste que estarían aquí a las 6, pero mi reloj se quedó sin pilas y no me acordé.
Pattie ríe.
-Hijo, no pasa nada. Mira, ella es _______, hija de Mandy y Peter.
Me mira.
-Encantado, yo soy Justin -sonríe.
Estoy perdida es sus ojos. No puedo creermelo, son preciosos.
-¿Hola? -mueve su mano por delante de mis ojos.
-Lo siento... -susurro agachando la cabeza y de paso repasando cada parte de su cuerpo -soy ______ -le miro de nuevo.
Por unos segundos nos quedamos mirando. Él no para de sonreír y eso hacía que me subiera a las nubes. Yo solo le contemplaba y miraba sus ojos, sus labios, su nariz, sus mejillas... Todo.
-Bueno, ¿quieres ir a darte una ducha y a ordenar tú cuarto? -interrumpe la voz de mi madre.
-Mmm, claro. Será mejor -me giro dandole la espalda a Justin -mientras antes se acaben las vacaciones, mejor -me dirijo al coche y cojo una de mis maletas.
-Justin, ayuda a ______ y llévala a su habitación -le ordena Jeremy.
Justin asiente y se acerca amí. Coge las 2 maletas restantes y me hace un gesto para que le siga. Yo asiento y camino detrás de él.
Cruzamos el camino de piedras y salimos por la valla. Un grito de mi padre nos hizo parar. Nos giramos.
-¡______! ¡Justin! Cuando acabeís volver aquí. Tenemos cosas que hacer.
-¿Qué? -grité -¿Acabamos de llegar y ya vamos ha hacer cosas? ¿No puedes esperar a mañana?
-En cuanto más temprano te pongas ha hacer las cosas y aprender de este sitio, más rápido se te pasarán la vacaciones.
Ruedo los ojos y vuelvo a mirar hacia delante. Justin sonríe negando y se muerde, lo que me pareció muy sexy, el labio inferior. Agacho la cabeza para no perderme de nuevo y me repito constantemente que tengo novio.
Volviendo a retomar el camino, rodeamos su casa y subimos una pequeña cuestecita, que me costó bastante subirla mientras que Justin la subía a zancadas. Cuando conseguí llegar arriba, había pequeñas subidas, las cuales subimos. Después había un puente y recorrimos un pequeño camino. Se veían unas cuantas casas despecigadas por ahí. Nos acercamos a una casa enorme de piedra.
-Aquí está tu casa -me mira.
-No está muy lejos de la tuya -dejo la maleta a mi lado y me recogo mi melena castaña en un moño mal echo.
-¿No quieres que esté cerca?
Río.
-Yo no he dicho eso -abro la valla y dejo pasar a Justin. Me susurra un pequeño gracias y pasa delante de mi.
Tenía un camino de piedras como el de su casa. Busca por los bolsillos del peto las llaves.
-Mierda... -susurra - ¿Puedes esperarme un momento? Tengo que coger las llaves que no la cogí -deja las maletas en el suelo.
-Claro, no te preocupes.
Sonríe y sale corriendo por donde habíamos venido. Cuando lo pierdo de vista echo un vistazo a la casa. Tiene 5 escaleras antes de llegar a la puerta. La puerta era de madera y la piedra estaba pintada de blanco. El tejado es de tejas anaranjadas. Tiene una ventana al lado de la puerta y por dentro se ve que tiene unas cortinas blancas con rayas rojas a lo vertical y horizontal haciendo un cuadrado. Cuando subes las escaleras, a la izquierda hay un pequeño pasillito de unos 3 o 4 pasos y después hay un porche.El suelo es de parqué, aunque está lleno de polvo. En el hay una mesa bastante grande con unas 7 sillas más o menos y unas amacas a un lado.
Me siento en una de las escaleras y saco mi móvil. Llevo 20 minutos en este sitio y me siento desorientada. Quiero volver a mi casa. Tuve que haber echo la fiesta hoy, cuando se iban mis padres. Y no ayer. ¿Porqué no pensé en esto un día antes?
-¡Ya estoy aquí! -grita Justin bajandose de su bicicleta y dejandola a un lado.
Alzo la mirada y le miro.
-Siento si he tardado, mi madre no encontraba las llaves -las mete en la cerradura.
-No te preocupes. Me he puesto a pensar y a contemplar en donde voy a vivir... Una casa asquerosa... -susurro para mi.
-¿Has dicho algo?
Niego y me levanto agarrando la maleta que había carcagado hasta ahí. La cargo como puedo e intento subirla por las escaleras. Pero como la buena suerte en mi vida no existe, tuvo que venir la mala suerte y romperme un tacón de mis bailarinas, lo que hace que pierda el equilibro y esté a punto de caer, cuando los brazos fuertes de Justin me atrapan agarrandome por mi espalda y el otro brazo por mi cintura. Su cuerpo se inclina hacia delante por el impulso y quedo colgando en sus brazos. Siento como su respiración está cerca de mi cara, no lo veo, porque tengo los ojos cerrados. Me pone de pie y abro los ojos. Mira hacia otro lado y arrasca su nuca.
-Lo siento...
-No pasa nada, has echo que no me caiga -me bajo la falda y le miro.
Vuelve a la puerta y abre. Se echa a un lado y paso. Pasa detrás mía.
Dejo la maleta allí y miro a mi alrededor. La cocina te recibía. La verdad tiene lógica, así no tienes que recorrer toda la casa cuando vayas a comer fuera. Es algo moderna así que se nota que la arreglaron hace poco. Tiene un suelo negro, una encimera rectángular, bastante grande. Una encimera con todo lo normal y la nevera. Justin coge las maletas después de cerrar la puerta y mirarme.
-¿Vamos? Supongo que querrás ducharte y ordenarlo todo, ¿no?
Asiento y subimos por unas escaleras. Nos encontramos con un pasillo y entramos en la segunda habitación.
-Esta es tú habitación -deja las maletas a un lado -espero que te guste y te sientas cómoda en ella.
-Gracias Justin -sonrío poniendo un mechón de mi pelo detrás de la oreja.
-De nada -sonríe.
Se agacha delante de una cómoda, que tiene un espejo. Lo abre y saca dos toallas, una grande y otra pequeña. Las pone sobre sus piernas y saca tres botes; champú, crema y gel.
Se levanta y cierra la cómoda. Se gira y lo extiende para que lo coja.
-Mi madre dejó esto aquí para tí.
-Gracias de nuevo. ¿Dónde está el baño?
-En la puerta de enfrente. Si necesitas algo, asomate a la ventana y pega un grito -apoya su mano en la puerta y acto seguido se gira y se va.
Suspiro y dejo todo encima de la cama. Cojo una de las maletas y la abro. Saco unos leggins amarillos y una camiseta de asillas negra. Cogo ropa interior y me voy al baño. Lo dejo todo encima del WC y miro a mi alrededor. Es pequeño, pero agradable. Era de color azulado. Al final del baño hay una bañera, un poco más alejada de ella está el WC y en frente el lavabo con su espejo.
Me desnudo y me meto en la ducha. Abro el grifo poniendola en agua templada. Cierro los ojos y echo la cabeza hacia atrás. Abro los ojos y veo una araña grande y peluda colgando de una tela de araña.
-¡AAAAH! -grito. Cog una toalla y me la pongo por el cuerpo.
-¿Qué pasa? -entra en el baño corriendo.
-Una...una...¡Una araña! -abro la cortina y salgo corriendo -¡Matala! -corro hacía él y me escondo detrás de su cuerpo.
-Vamos mujer, que no es nada -coge una de las toallas que me dio y la mata -¿Ya está?
Me separo de su cuerpo. Me sentía muy incómoda.
-Si, muchas gracias... -camino hasta la bañera de nuevo y me meto rápidamente.
-¿Estás bien? ¿Necesitas algo más? -dice algo avergonzado al ver como estaba hablando.
-Yo... No...-corro la cortina- ya te puedes ir...
-Perdonarlo -se disculpa Pattie por él -Es que le encanta estar por ahí.
-No te preocupes, los adolescentes son así -argumenta mi padre.
Bravo papá. Bravo. Mi subsconciente y yo te aplaudimos en secreto.
Suspiro y subo mis gafas con el dedo índice.
-Perdón que me meta, pero...¿De quién estamos hablando? -digo algo nerviosa.
-De nuestro hijo -dice Jeremy -le encanta la naturaleza y solo está en casa cuando hay que comer o a la hora de dormir.
Levanto la barbilla. ¿Tienen un hijo? ¿Voy a tener que estar con él todo el verano? ¡Porfavor! Dios, dime que es menor que yo.
-¡Justin! -gritan los dos al unisoro, lo que hace que mis padres rian a la vez.
Ese chico se llama Austin, o Shastin, o Justin. Algo así dijo. No estaba muy pendiente, solo quería que se acabara el verano y pudiera volver con mis amigas y mi novio.
Un chico con una camiseta de asillas como la de su padre pero más pequeña, un peto con una manga desabrochada y algo rayado viene corriendo de la parte trasera de la casa. Puedo divisar como esas asillas resaltan sus musculos y algunos de sus tatuajes. Su pelo es castaño, rubio, algo así. Más o menos. Está sudado, se le nota en la piel. Su cien y su frente, chorrean de sudor. Una vez más cerca, saltando un pequeño charco de barro, abre una valla y entra por una camino de piedras, por donde unos minutos antes, entró el coche de mi padre.
-Aí está -dice Pattie sonriente.
Cuando se acerca y lo tengo en frente, al lado de su bajita madre y su alto padre, puedo divisar que sus ojos son castaños, color miel. Su pelo está de punta y tiene unos labios rosados y carnosos, muy gordos.
Me sonríe, coge aire, estira su mano, coge la mía y la besa.
Siento como un escalofrío recorre mi cuerpo y la separo de sus labios. Vuelve su mirada a mis ojos y una vez su respiración recuperada, creí escuchar un ángel.
-Lo siento, me he retrasado un poco porque he estado alimentando a las gallinas -se arrasca la nuca y mira a su madre -ya sé que me dijiste que estarían aquí a las 6, pero mi reloj se quedó sin pilas y no me acordé.
Pattie ríe.
-Hijo, no pasa nada. Mira, ella es _______, hija de Mandy y Peter.
Me mira.
-Encantado, yo soy Justin -sonríe.
Estoy perdida es sus ojos. No puedo creermelo, son preciosos.
-¿Hola? -mueve su mano por delante de mis ojos.
-Lo siento... -susurro agachando la cabeza y de paso repasando cada parte de su cuerpo -soy ______ -le miro de nuevo.
Por unos segundos nos quedamos mirando. Él no para de sonreír y eso hacía que me subiera a las nubes. Yo solo le contemplaba y miraba sus ojos, sus labios, su nariz, sus mejillas... Todo.
-Bueno, ¿quieres ir a darte una ducha y a ordenar tú cuarto? -interrumpe la voz de mi madre.
-Mmm, claro. Será mejor -me giro dandole la espalda a Justin -mientras antes se acaben las vacaciones, mejor -me dirijo al coche y cojo una de mis maletas.
-Justin, ayuda a ______ y llévala a su habitación -le ordena Jeremy.
Justin asiente y se acerca amí. Coge las 2 maletas restantes y me hace un gesto para que le siga. Yo asiento y camino detrás de él.
Cruzamos el camino de piedras y salimos por la valla. Un grito de mi padre nos hizo parar. Nos giramos.
-¡______! ¡Justin! Cuando acabeís volver aquí. Tenemos cosas que hacer.
-¿Qué? -grité -¿Acabamos de llegar y ya vamos ha hacer cosas? ¿No puedes esperar a mañana?
-En cuanto más temprano te pongas ha hacer las cosas y aprender de este sitio, más rápido se te pasarán la vacaciones.
Ruedo los ojos y vuelvo a mirar hacia delante. Justin sonríe negando y se muerde, lo que me pareció muy sexy, el labio inferior. Agacho la cabeza para no perderme de nuevo y me repito constantemente que tengo novio.
Volviendo a retomar el camino, rodeamos su casa y subimos una pequeña cuestecita, que me costó bastante subirla mientras que Justin la subía a zancadas. Cuando conseguí llegar arriba, había pequeñas subidas, las cuales subimos. Después había un puente y recorrimos un pequeño camino. Se veían unas cuantas casas despecigadas por ahí. Nos acercamos a una casa enorme de piedra.
-Aquí está tu casa -me mira.
-No está muy lejos de la tuya -dejo la maleta a mi lado y me recogo mi melena castaña en un moño mal echo.
-¿No quieres que esté cerca?
Río.
-Yo no he dicho eso -abro la valla y dejo pasar a Justin. Me susurra un pequeño gracias y pasa delante de mi.
Tenía un camino de piedras como el de su casa. Busca por los bolsillos del peto las llaves.
-Mierda... -susurra - ¿Puedes esperarme un momento? Tengo que coger las llaves que no la cogí -deja las maletas en el suelo.
-Claro, no te preocupes.
Sonríe y sale corriendo por donde habíamos venido. Cuando lo pierdo de vista echo un vistazo a la casa. Tiene 5 escaleras antes de llegar a la puerta. La puerta era de madera y la piedra estaba pintada de blanco. El tejado es de tejas anaranjadas. Tiene una ventana al lado de la puerta y por dentro se ve que tiene unas cortinas blancas con rayas rojas a lo vertical y horizontal haciendo un cuadrado. Cuando subes las escaleras, a la izquierda hay un pequeño pasillito de unos 3 o 4 pasos y después hay un porche.El suelo es de parqué, aunque está lleno de polvo. En el hay una mesa bastante grande con unas 7 sillas más o menos y unas amacas a un lado.
Me siento en una de las escaleras y saco mi móvil. Llevo 20 minutos en este sitio y me siento desorientada. Quiero volver a mi casa. Tuve que haber echo la fiesta hoy, cuando se iban mis padres. Y no ayer. ¿Porqué no pensé en esto un día antes?
-¡Ya estoy aquí! -grita Justin bajandose de su bicicleta y dejandola a un lado.
Alzo la mirada y le miro.
-Siento si he tardado, mi madre no encontraba las llaves -las mete en la cerradura.
-No te preocupes. Me he puesto a pensar y a contemplar en donde voy a vivir... Una casa asquerosa... -susurro para mi.
-¿Has dicho algo?
Niego y me levanto agarrando la maleta que había carcagado hasta ahí. La cargo como puedo e intento subirla por las escaleras. Pero como la buena suerte en mi vida no existe, tuvo que venir la mala suerte y romperme un tacón de mis bailarinas, lo que hace que pierda el equilibro y esté a punto de caer, cuando los brazos fuertes de Justin me atrapan agarrandome por mi espalda y el otro brazo por mi cintura. Su cuerpo se inclina hacia delante por el impulso y quedo colgando en sus brazos. Siento como su respiración está cerca de mi cara, no lo veo, porque tengo los ojos cerrados. Me pone de pie y abro los ojos. Mira hacia otro lado y arrasca su nuca.
-Lo siento...
-No pasa nada, has echo que no me caiga -me bajo la falda y le miro.
Vuelve a la puerta y abre. Se echa a un lado y paso. Pasa detrás mía.
Dejo la maleta allí y miro a mi alrededor. La cocina te recibía. La verdad tiene lógica, así no tienes que recorrer toda la casa cuando vayas a comer fuera. Es algo moderna así que se nota que la arreglaron hace poco. Tiene un suelo negro, una encimera rectángular, bastante grande. Una encimera con todo lo normal y la nevera. Justin coge las maletas después de cerrar la puerta y mirarme.
-¿Vamos? Supongo que querrás ducharte y ordenarlo todo, ¿no?
Asiento y subimos por unas escaleras. Nos encontramos con un pasillo y entramos en la segunda habitación.
-Esta es tú habitación -deja las maletas a un lado -espero que te guste y te sientas cómoda en ella.
-Gracias Justin -sonrío poniendo un mechón de mi pelo detrás de la oreja.
-De nada -sonríe.
Se agacha delante de una cómoda, que tiene un espejo. Lo abre y saca dos toallas, una grande y otra pequeña. Las pone sobre sus piernas y saca tres botes; champú, crema y gel.
Se levanta y cierra la cómoda. Se gira y lo extiende para que lo coja.
-Mi madre dejó esto aquí para tí.
-Gracias de nuevo. ¿Dónde está el baño?
-En la puerta de enfrente. Si necesitas algo, asomate a la ventana y pega un grito -apoya su mano en la puerta y acto seguido se gira y se va.
Suspiro y dejo todo encima de la cama. Cojo una de las maletas y la abro. Saco unos leggins amarillos y una camiseta de asillas negra. Cogo ropa interior y me voy al baño. Lo dejo todo encima del WC y miro a mi alrededor. Es pequeño, pero agradable. Era de color azulado. Al final del baño hay una bañera, un poco más alejada de ella está el WC y en frente el lavabo con su espejo.
Me desnudo y me meto en la ducha. Abro el grifo poniendola en agua templada. Cierro los ojos y echo la cabeza hacia atrás. Abro los ojos y veo una araña grande y peluda colgando de una tela de araña.
-¡AAAAH! -grito. Cog una toalla y me la pongo por el cuerpo.
-¿Qué pasa? -entra en el baño corriendo.
-Una...una...¡Una araña! -abro la cortina y salgo corriendo -¡Matala! -corro hacía él y me escondo detrás de su cuerpo.
-Vamos mujer, que no es nada -coge una de las toallas que me dio y la mata -¿Ya está?
Me separo de su cuerpo. Me sentía muy incómoda.
-Si, muchas gracias... -camino hasta la bañera de nuevo y me meto rápidamente.
-¿Estás bien? ¿Necesitas algo más? -dice algo avergonzado al ver como estaba hablando.
-Yo... No...-corro la cortina- ya te puedes ir...
viernes, 3 de mayo de 2013
Capítulo 4.
Ya sé para la próxima vez que no debo hacer nada fuera de lo común, porque sino me alejaran de todo lo que amo, de mi ciudad, de mis amigos, de mi novio Eliot y de todo, durante todas las vacaciones del mundo.
Mi padre tira mis 3 maletas llena de ropa al maletero, es significa, que si, que en realidad si que me voy y que no es un sueño todo esto que está pasando. Que pena. Ya podía ser un estúpido sueño.
Abrazo fuerte a mi amiga y después a mi novio.
-Eliot, te voy a echar de menos.
-Si puedo, iré y te veré.
-No creo que te dejen ni tus padres, ni los mios, pero si los consigues convencer, salvame de ese horrible lugar -me aferro a su torso.
-Si, ya sé que odias los bichos, el barro, todo lo que sea de monte.
-Tiene gracia -suelta Candy- tu familia es de allí y le encanta eso, pero en cambio, atí no. Lo odias.
-Porque ella no se ha criado allí, Candy -Eliot posa sus ojos azulados en los castaños de Candy.
-Exacto, ellos están acostumbrados a aquello porque se criaron allí - digo.
Suena el claxón avisandome de que me tengo que dar prisa y debo partir.
-Bueno, miralo por el lado positivo cariño. Nos veremos dentro de 2 meses y medio - me besa.
-Es mucho -digo entre el beso. Acaricio su nuca y le dejo un leve pico sobre sus finos labios.
-Bueno, llámame eh, ______ -me abraza.
-Y tú amí. Ya me contarás que tal las fiestas por aquí. Seguro que son más entretenidas que las de allí -me quejo y suspiro abrazando fuerte a mi amiga.
-Nunca no han separado en unas vacaciones, espero que lo pases bien.
-No, eso no pasará -les doy un último abrazo y me monto en el coche.
Miro por última vez a Eliot y a Candy y me coloco los cascos, pongo música y me caigo en un profundo sueño cuando el motor del viejo coche familiar, arranca llevandome lejos de todo.
Abro los ojos lentamente. Ami alrededor, solo veo árboles. Es una carretera llena de piedra y arena, y tristemente solitaria.
-¿Mamá?
Gira su cabeza y me mira.
-¿Qué pasa cielo?
¿Ahora viene con los cielos? ¿Después de todo lo que me ha echo? Bueno, no puedo estar enfadada con ella toda la vida, pero aún así, esto no se lo perdonaré nunca.
-¿Cuánto queda? -froto mis ojos.
-Poco.
-¿Cuánto tiempo llevamos viajando?
-6 horas -vuelve a mirar hacía delante.
-¿6 horas me he llevado durmiendo? Pero vamos a ver, ¿dónde está eso? ¿Perdido en el otro lado del mundo?
Mi padre me mira mal por el retrovisor.
-Perdón. Me parece raro. Además de que me estoy muriendo de hambre...
Mi madre saca un bocadillo de una mochilla que tiene a sus pies. Le quita el papel de plata y me lo da. Lo acepto y asiento con la cabeza en señal de que le estoy dando las gracias.
-______, hemos llegado. Despierta hija.
Bostezo y me estiro antes de abrir los ojos. Cuando los abro el sol no me deja ver bien donde se supone que estamos. Pongo mi mano delante de mis ojos y me siento en el asiento con las piernas hacía afuera, lista para bajar.
-¿Estás bien? -dice mi madre un poco preocupada.
-No preguntes, sabes la respuesta -susurro.
Ella suspira y se echa a un lado para que baje. Bajando de un salito una corriente de tierra vino hacía mi y me levanto un poco la falda, pero mis reflejos me salvaron e hicieron que la bajara rápidamente. Me acerco al maletero y busco por una de mis maletas mis gafas marrones de sol. No había cogido bolso por lo dormida que estaba.
Me las coloco y miro a mi madre, después a mi padre y a los pocos segundos me dí cuenta de que no estabamos solos. Una pareja nos espera enfrente de una casa. Sonríe al ver que estamos bien.
-¡Cuánto tiempo, Mandy! -esa mujer bajita, de pelo castaño atado a una coleta de caballo, abraza a mi madre. No le veo bien la cara ya que tiene algunos pelos delante de ella.
-¡Mucho tiempo! -le sigue fuerte el abrazo.
-¡Tío! ¿Qué tal todo por la ciudad? -un hombre con una camiseta de asillas blanca y pantalones azules marinos gastados y sucios, estrecha la mano con la de mi padre. Después rien y chocan los puños.
-Ya sabes, mucho ruido de coches y todo lo demás bien.
-¿Y el negocio? -arruga la nariz y sube con su dedo índice sus gafas de sol.
-Perfecto. Todo va muy bien.
De repente todo se queda en silencio y los 8 ojos se centran en mi y solamente en mi.
Me empiezo a poner nerviosa, mi cuerpo se estremece y mis piernas tiemblan. Odio que me miren todos a la vez. Pasando una mirada por mi cuerpo por si tenía algo que le llamara la atención, no me topé con nada.
-Que grande está. ¿Cuántos años tiene ya, Mandy? -mira a mi madre por unos segundos y me vuelve a mirar, se pasa sus pequeñas manos por su mono azul clarito, aunque manchado y se acerca amí -soy Pattie. Una vieja amiga de tú madre. ¿Nunca has estado por aquí verdad? -sonríe. Tiene una bonita sonrisa, unos blancos dientes y un perfil precioso.
-Niego- Nunca me gustó esto de estar por el monte manchandome todo el día -pongo mala cara, pero rápidamente me doy cuenta de que ellos siempre vivieron aquí y sonrío- es un placer, Pattie. Soy, ______.
-Lo sé, hace mucho que no te veía. No te acordarás de mi, porque cuando te ví, tenías 2 añitos y medio -me abraza.
-Si que hace mucho.
El hombre con el que mi padre estrechó la mano y habló de negocios hace unos segundos, se acerca ami y le quita un trapo que tiene Pattie en el bolsillo del centro de su mono. Se limpia las manos de grasa y coge la mía. La siento aspera y seca. Creo que a este hombre le vendría bien un bote de crema. Besa mi mano y me sonríe.
-Soy Jeremy -suelta mi mano dejandola caer y lleva la suya encima de su frente tapando el sol.
-_______ de la Fuente, aunque ya me conoces.
Él asiente.
-¿Has visto a...? -mira Pattie a su marido.
-No. No lo ví desde el almuerzo.
¿Quién será del que están hablando? No entiendo nada. ¿Porqué los adultos tienen que hablar de alguien sin decir quien es o como se llama? Son raros.
Mi padre tira mis 3 maletas llena de ropa al maletero, es significa, que si, que en realidad si que me voy y que no es un sueño todo esto que está pasando. Que pena. Ya podía ser un estúpido sueño.
Abrazo fuerte a mi amiga y después a mi novio.
-Eliot, te voy a echar de menos.
-Si puedo, iré y te veré.
-No creo que te dejen ni tus padres, ni los mios, pero si los consigues convencer, salvame de ese horrible lugar -me aferro a su torso.
-Si, ya sé que odias los bichos, el barro, todo lo que sea de monte.
-Tiene gracia -suelta Candy- tu familia es de allí y le encanta eso, pero en cambio, atí no. Lo odias.
-Porque ella no se ha criado allí, Candy -Eliot posa sus ojos azulados en los castaños de Candy.
-Exacto, ellos están acostumbrados a aquello porque se criaron allí - digo.
Suena el claxón avisandome de que me tengo que dar prisa y debo partir.
-Bueno, miralo por el lado positivo cariño. Nos veremos dentro de 2 meses y medio - me besa.
-Es mucho -digo entre el beso. Acaricio su nuca y le dejo un leve pico sobre sus finos labios.
-Bueno, llámame eh, ______ -me abraza.
-Y tú amí. Ya me contarás que tal las fiestas por aquí. Seguro que son más entretenidas que las de allí -me quejo y suspiro abrazando fuerte a mi amiga.
-Nunca no han separado en unas vacaciones, espero que lo pases bien.
-No, eso no pasará -les doy un último abrazo y me monto en el coche.
Miro por última vez a Eliot y a Candy y me coloco los cascos, pongo música y me caigo en un profundo sueño cuando el motor del viejo coche familiar, arranca llevandome lejos de todo.
Abro los ojos lentamente. Ami alrededor, solo veo árboles. Es una carretera llena de piedra y arena, y tristemente solitaria.
-¿Mamá?
Gira su cabeza y me mira.
-¿Qué pasa cielo?
¿Ahora viene con los cielos? ¿Después de todo lo que me ha echo? Bueno, no puedo estar enfadada con ella toda la vida, pero aún así, esto no se lo perdonaré nunca.
-¿Cuánto queda? -froto mis ojos.
-Poco.
-¿Cuánto tiempo llevamos viajando?
-6 horas -vuelve a mirar hacía delante.
-¿6 horas me he llevado durmiendo? Pero vamos a ver, ¿dónde está eso? ¿Perdido en el otro lado del mundo?
Mi padre me mira mal por el retrovisor.
-Perdón. Me parece raro. Además de que me estoy muriendo de hambre...
Mi madre saca un bocadillo de una mochilla que tiene a sus pies. Le quita el papel de plata y me lo da. Lo acepto y asiento con la cabeza en señal de que le estoy dando las gracias.
-______, hemos llegado. Despierta hija.
Bostezo y me estiro antes de abrir los ojos. Cuando los abro el sol no me deja ver bien donde se supone que estamos. Pongo mi mano delante de mis ojos y me siento en el asiento con las piernas hacía afuera, lista para bajar.
-¿Estás bien? -dice mi madre un poco preocupada.
-No preguntes, sabes la respuesta -susurro.
Ella suspira y se echa a un lado para que baje. Bajando de un salito una corriente de tierra vino hacía mi y me levanto un poco la falda, pero mis reflejos me salvaron e hicieron que la bajara rápidamente. Me acerco al maletero y busco por una de mis maletas mis gafas marrones de sol. No había cogido bolso por lo dormida que estaba.
Me las coloco y miro a mi madre, después a mi padre y a los pocos segundos me dí cuenta de que no estabamos solos. Una pareja nos espera enfrente de una casa. Sonríe al ver que estamos bien.
-¡Cuánto tiempo, Mandy! -esa mujer bajita, de pelo castaño atado a una coleta de caballo, abraza a mi madre. No le veo bien la cara ya que tiene algunos pelos delante de ella.
-¡Mucho tiempo! -le sigue fuerte el abrazo.
-¡Tío! ¿Qué tal todo por la ciudad? -un hombre con una camiseta de asillas blanca y pantalones azules marinos gastados y sucios, estrecha la mano con la de mi padre. Después rien y chocan los puños.
-Ya sabes, mucho ruido de coches y todo lo demás bien.
-¿Y el negocio? -arruga la nariz y sube con su dedo índice sus gafas de sol.
-Perfecto. Todo va muy bien.
De repente todo se queda en silencio y los 8 ojos se centran en mi y solamente en mi.
Me empiezo a poner nerviosa, mi cuerpo se estremece y mis piernas tiemblan. Odio que me miren todos a la vez. Pasando una mirada por mi cuerpo por si tenía algo que le llamara la atención, no me topé con nada.
-Que grande está. ¿Cuántos años tiene ya, Mandy? -mira a mi madre por unos segundos y me vuelve a mirar, se pasa sus pequeñas manos por su mono azul clarito, aunque manchado y se acerca amí -soy Pattie. Una vieja amiga de tú madre. ¿Nunca has estado por aquí verdad? -sonríe. Tiene una bonita sonrisa, unos blancos dientes y un perfil precioso.
-Niego- Nunca me gustó esto de estar por el monte manchandome todo el día -pongo mala cara, pero rápidamente me doy cuenta de que ellos siempre vivieron aquí y sonrío- es un placer, Pattie. Soy, ______.
-Lo sé, hace mucho que no te veía. No te acordarás de mi, porque cuando te ví, tenías 2 añitos y medio -me abraza.
-Si que hace mucho.
El hombre con el que mi padre estrechó la mano y habló de negocios hace unos segundos, se acerca ami y le quita un trapo que tiene Pattie en el bolsillo del centro de su mono. Se limpia las manos de grasa y coge la mía. La siento aspera y seca. Creo que a este hombre le vendría bien un bote de crema. Besa mi mano y me sonríe.
-Soy Jeremy -suelta mi mano dejandola caer y lleva la suya encima de su frente tapando el sol.
-_______ de la Fuente, aunque ya me conoces.
Él asiente.
-¿Has visto a...? -mira Pattie a su marido.
-No. No lo ví desde el almuerzo.
¿Quién será del que están hablando? No entiendo nada. ¿Porqué los adultos tienen que hablar de alguien sin decir quien es o como se llama? Son raros.
sábado, 27 de abril de 2013
Capítulo 3.
Me bajo rapidamente de la mesa y me acerco a ellos.
-Mamá, papá, os lo puedo explicar.
-¿¡Se puede saber porque coño haces esto!? -grita mi padre.
Genial, toca la parte en la que me averguenzan delante de todos.
-Yo, lo siento. En serio. No quería hacerlo... Bueno si quería pero... -me interrumpe mi madre.
-Pensé que podía confiar en ti. Nunca hiciste esto. Siempre fuiste una chica muy obediente.
-¡Y lo sigo siendo!
-Pues no se nota -suelta en un susurro.
-¡Mamá!
-De mamá nada, ahora mismo vamos ha hablar tú y yo.
-¡Todos fuera de aquí! -grita mi padre.
Toda la multitud desaparecen en milesimas de segundos de mi casa.
Mi madre me coge del brazo y me lleva arrastras. Subimos la escaleras y me mete en mi habitación. Pero se da cuenta de una cosa, de que no estamos solas.
-¿Qué? No me lo puedo creer... -pone su mano izquierda en su frente y niega bajando la mirada.
Dylan y Esteffania se dan cuenta de que no estan solos y saltan de la cama tapándose sus partes intimas.
-Lo siento mucho chicos -les miro avergonzada.
-¿Cómo que lo sientes? ¡Esto me lo vas a pagar, _____! ¡Acuerdate de lo que te digo! -coge su ropa y sale corriendo arrastrando a Dylan.
Miro a mi madre que mira la cama atentamente. La miro y veo que esta llena de jugos de ellos. Pongo una mueca.
-Mira, te han dejado parte de tu castigo señorita. Ya puedes ir limpiandolo, dandode una ducha que apestas a alcohol y bajando. Vamos a tener una buena charla nosotros 3.
-¿Qué?
-A tu padre no le vamos a dejar fuera de esto.
Y acto seguido sale de la habitación dando un portazo.
Y ahora es cuando me quiero tirar de los pelos. Nunca llegan tan tarde. ¿Porqué mierda llegan temprano cuando quiero hacer algo fuera de la lista de las normas?
Suspirando, cogo el pijama y me meto en la ducha.
Me relajo en ella deseando que el agua me evapore y desaparezca. En estos momentos solo quiero gritar: ¡Tierra trágame!
A la media hora después, salgo, sabiendo que no voy a evaporarme y que tengo que aceptar la realidad. ¡Mis padres me van a matar! De esta no salgo ni loca.
Bajo lentamente las escaleras y me dirijo al salón. Cuando entro me encuentro con mi madre y mi padre sentados, serios y esto no pinta bien.
-Sientate -indica mi madre.
Doy unos pasos hacía el sofá colocado ya en su sitio y me siento en el sintiendo debajo de mi un charco de Vodka. Me levanto rápidamente y miro la cara de mi padre, entonces, me siento en el brazo de este.
-Bien... Después de estar hablando hemos decidido una cosa.
-Si -afirma mi padre- eres ya mayorcita, así que cuando empieza la uni, te vas a buscar un piso cerca de la universidad y te vas a vivir allí.
-¿Qué?
-Lo que has oido. No vamos a cambiar de opinión.
-Pero...¿Porqué? Es la primera vez que he echo algo malo -me levanto del sofá lanzando los brazos al aire.
-Sabes perfectamente que nosotros no pasamos ni una.
-Papá, esto es injusto.
-Eres ya mayor de edad.
-No, aún no - replico.
-Dentro de unos meses si que lo serás.
-¡Mamá! -se me empañan los ojos - no puedes permitir esto.
-Pensé que eras una persona educada. Me equivoqué, estoy muy decepcionada.
-Mamá...
-No. Cállate ya, ______. Te hemos dado todo y tú la pagas haciendonos esto.
-Ustedes lo que quereís es abandonarme, ¿no? Eso es lo que quereís. Deshaceros de mi.
Una lágrima sale de mi ojo. La verdad no sé si de verdad estoy preparada para independizarme, pero alomejor tienen razón. Pero por una parte no. Aún soy demasiado joven. Tengo 17 años, me han adelantado 2 cursos porque se de más y por una vez que quiera dejar la chica santurrona que no sale los fines de semanas de fiesta y está siempre estudiando, me pasa de todo, pero nada bueno.
Corro escaleras arriba atrapando mi móvil y marcando el número de teléfono de Candy.
-¿Sí? ... ¿Qué te pasa? -su voz cambia a un tono preocupante en cuanto escucha que no estoy de buenas y que estoy llorando.
-¡Mis padres me están echando de casa, Candy!
-¿Qué dices?
-¡Lo que oyes! ¡Quieren que me vaya y que me busque un piso cerca de la uni!
-Pero...¡No puedes hacer eso! Eres muy joven aún para independizarte.
-Lo sé, pero no me hacen caso.
-Bueno, relajate, ya veremos lo que haremos.
-No puedo, es demasiado tarde, me pueden quitar el móvil.
-Estás en lo cierto -dice la voz de mi madre al otro lado de la habitación.
-No, Candy, hablamos mañana. Porfavor, te necesito.
-Tranquilizate, ______.
Mi madre me quita el móvil de las manos y cuelga. Después de decirme que estoy castigada y de que no me quedaré en la ciudad en las vacaciones de verano como habíamos planeado, me iría con ellos al pueblo. Con unos amigos de mis padres, el monte y un trabajo especial que tiene mi padre para mi.
-Mamá, papá, os lo puedo explicar.
-¿¡Se puede saber porque coño haces esto!? -grita mi padre.
Genial, toca la parte en la que me averguenzan delante de todos.
-Yo, lo siento. En serio. No quería hacerlo... Bueno si quería pero... -me interrumpe mi madre.
-Pensé que podía confiar en ti. Nunca hiciste esto. Siempre fuiste una chica muy obediente.
-¡Y lo sigo siendo!
-Pues no se nota -suelta en un susurro.
-¡Mamá!
-De mamá nada, ahora mismo vamos ha hablar tú y yo.
-¡Todos fuera de aquí! -grita mi padre.
Toda la multitud desaparecen en milesimas de segundos de mi casa.
Mi madre me coge del brazo y me lleva arrastras. Subimos la escaleras y me mete en mi habitación. Pero se da cuenta de una cosa, de que no estamos solas.
-¿Qué? No me lo puedo creer... -pone su mano izquierda en su frente y niega bajando la mirada.
Dylan y Esteffania se dan cuenta de que no estan solos y saltan de la cama tapándose sus partes intimas.
-Lo siento mucho chicos -les miro avergonzada.
-¿Cómo que lo sientes? ¡Esto me lo vas a pagar, _____! ¡Acuerdate de lo que te digo! -coge su ropa y sale corriendo arrastrando a Dylan.
Miro a mi madre que mira la cama atentamente. La miro y veo que esta llena de jugos de ellos. Pongo una mueca.
-Mira, te han dejado parte de tu castigo señorita. Ya puedes ir limpiandolo, dandode una ducha que apestas a alcohol y bajando. Vamos a tener una buena charla nosotros 3.
-¿Qué?
-A tu padre no le vamos a dejar fuera de esto.
Y acto seguido sale de la habitación dando un portazo.
Y ahora es cuando me quiero tirar de los pelos. Nunca llegan tan tarde. ¿Porqué mierda llegan temprano cuando quiero hacer algo fuera de la lista de las normas?
Suspirando, cogo el pijama y me meto en la ducha.
Me relajo en ella deseando que el agua me evapore y desaparezca. En estos momentos solo quiero gritar: ¡Tierra trágame!
A la media hora después, salgo, sabiendo que no voy a evaporarme y que tengo que aceptar la realidad. ¡Mis padres me van a matar! De esta no salgo ni loca.
Bajo lentamente las escaleras y me dirijo al salón. Cuando entro me encuentro con mi madre y mi padre sentados, serios y esto no pinta bien.
-Sientate -indica mi madre.
Doy unos pasos hacía el sofá colocado ya en su sitio y me siento en el sintiendo debajo de mi un charco de Vodka. Me levanto rápidamente y miro la cara de mi padre, entonces, me siento en el brazo de este.
-Bien... Después de estar hablando hemos decidido una cosa.
-Si -afirma mi padre- eres ya mayorcita, así que cuando empieza la uni, te vas a buscar un piso cerca de la universidad y te vas a vivir allí.
-¿Qué?
-Lo que has oido. No vamos a cambiar de opinión.
-Pero...¿Porqué? Es la primera vez que he echo algo malo -me levanto del sofá lanzando los brazos al aire.
-Sabes perfectamente que nosotros no pasamos ni una.
-Papá, esto es injusto.
-Eres ya mayor de edad.
-No, aún no - replico.
-Dentro de unos meses si que lo serás.
-¡Mamá! -se me empañan los ojos - no puedes permitir esto.
-Pensé que eras una persona educada. Me equivoqué, estoy muy decepcionada.
-Mamá...
-No. Cállate ya, ______. Te hemos dado todo y tú la pagas haciendonos esto.
-Ustedes lo que quereís es abandonarme, ¿no? Eso es lo que quereís. Deshaceros de mi.
Una lágrima sale de mi ojo. La verdad no sé si de verdad estoy preparada para independizarme, pero alomejor tienen razón. Pero por una parte no. Aún soy demasiado joven. Tengo 17 años, me han adelantado 2 cursos porque se de más y por una vez que quiera dejar la chica santurrona que no sale los fines de semanas de fiesta y está siempre estudiando, me pasa de todo, pero nada bueno.
Corro escaleras arriba atrapando mi móvil y marcando el número de teléfono de Candy.
-¿Sí? ... ¿Qué te pasa? -su voz cambia a un tono preocupante en cuanto escucha que no estoy de buenas y que estoy llorando.
-¡Mis padres me están echando de casa, Candy!
-¿Qué dices?
-¡Lo que oyes! ¡Quieren que me vaya y que me busque un piso cerca de la uni!
-Pero...¡No puedes hacer eso! Eres muy joven aún para independizarte.
-Lo sé, pero no me hacen caso.
-Bueno, relajate, ya veremos lo que haremos.
-No puedo, es demasiado tarde, me pueden quitar el móvil.
-Estás en lo cierto -dice la voz de mi madre al otro lado de la habitación.
-No, Candy, hablamos mañana. Porfavor, te necesito.
-Tranquilizate, ______.
Mi madre me quita el móvil de las manos y cuelga. Después de decirme que estoy castigada y de que no me quedaré en la ciudad en las vacaciones de verano como habíamos planeado, me iría con ellos al pueblo. Con unos amigos de mis padres, el monte y un trabajo especial que tiene mi padre para mi.
viernes, 26 de abril de 2013
Capitulo 2
¿Porqué iba alguien a preguntar por mi? Bueno, por una lado tiene lógica. Eres la dueña de la casa, querrá saber donde está el baño o cualquier cosa.
-¿Y que quería?
Hace una mueca graciosa.
-¿Que ha preguntado, Candy?
Se encoge de hombros.
-No lo sé, solo me ha dicho que te estaba buscando y que lo busques.
-¿Y como mierda voy a saber quien es?
-No lo sé, pero tenía una camisa roja...¿o era azul?
-Si, así me ayudas eh.
-Lo siento chica, no me acuerdo de todo. Sabes que no tengo buena memoria.
Resoplo.
-Da igual, ya se cansará de ver que no le he encontrado y se irá.
-¿Ah si de buena eres con tu invitados?
-Si está buscando el baño, que lo busque bien.
Candy suelta unas carcagadas y va hacía la cocina.
Después de dar unas vueltas por la casa subo a mi habitación con el fin de encontrar mi móvil. Abro la puerta, pero al dar un paso hacía delante me encuentro con el cuerpo desnudo de Esteffanía, la chica más popular de todo el bachillerato, encima del cuerpo desnudo de Dylan, uno de los tíos más bueno. Pongo una mueca y cierro rápidamente quitandome esa imagen de mi cabeza.
Suspiro.
Camino hasta el salón en donde habían retirado los dos sofás y la mesa y estaban todos bailando alegremente. Me acerco a el que está haciendo de Dj y le digo que cuando acabe esa canción, ponga una lenta.
Vuelvo con los demás y siento los brazos de alguien alrededor de mi cintura. Sonrío. Huele a él. Me encanta su perfume, me posee.
Me doy la vuelta y enredo mis brazos en su cuello. Deseaba tenerlo cerca. Le miro a los ojos y le sonrío.
-Estas hermosa como siempre -me sonríe.
-Porque no te has visto en el espejo, guapo -junto nuestros labios haciendo que nuestras lenguas choquen.
-Grr fiera.
Río y le abrazo. Bailamos. Bebemos. Nos lo pasamos bien. La bebida se me subió a la cabeza y me subí encima de la mesa de cristal donde mi madre suele tomar el té con la vecina. Bailo al ritmo de la música. Sin parar. Hasta que todo se convierte en un silencio puro y todos miran a la puerta. Veo que es un silencio incómodo, así que miro a la puerta y no me puedo creer lo que ví.
-¿Y que quería?
Hace una mueca graciosa.
-¿Que ha preguntado, Candy?
Se encoge de hombros.
-No lo sé, solo me ha dicho que te estaba buscando y que lo busques.
-¿Y como mierda voy a saber quien es?
-No lo sé, pero tenía una camisa roja...¿o era azul?
-Si, así me ayudas eh.
-Lo siento chica, no me acuerdo de todo. Sabes que no tengo buena memoria.
Resoplo.
-Da igual, ya se cansará de ver que no le he encontrado y se irá.
-¿Ah si de buena eres con tu invitados?
-Si está buscando el baño, que lo busque bien.
Candy suelta unas carcagadas y va hacía la cocina.
Después de dar unas vueltas por la casa subo a mi habitación con el fin de encontrar mi móvil. Abro la puerta, pero al dar un paso hacía delante me encuentro con el cuerpo desnudo de Esteffanía, la chica más popular de todo el bachillerato, encima del cuerpo desnudo de Dylan, uno de los tíos más bueno. Pongo una mueca y cierro rápidamente quitandome esa imagen de mi cabeza.
Suspiro.
Camino hasta el salón en donde habían retirado los dos sofás y la mesa y estaban todos bailando alegremente. Me acerco a el que está haciendo de Dj y le digo que cuando acabe esa canción, ponga una lenta.
Vuelvo con los demás y siento los brazos de alguien alrededor de mi cintura. Sonrío. Huele a él. Me encanta su perfume, me posee.
Me doy la vuelta y enredo mis brazos en su cuello. Deseaba tenerlo cerca. Le miro a los ojos y le sonrío.
-Estas hermosa como siempre -me sonríe.
-Porque no te has visto en el espejo, guapo -junto nuestros labios haciendo que nuestras lenguas choquen.
-Grr fiera.
Río y le abrazo. Bailamos. Bebemos. Nos lo pasamos bien. La bebida se me subió a la cabeza y me subí encima de la mesa de cristal donde mi madre suele tomar el té con la vecina. Bailo al ritmo de la música. Sin parar. Hasta que todo se convierte en un silencio puro y todos miran a la puerta. Veo que es un silencio incómodo, así que miro a la puerta y no me puedo creer lo que ví.
viernes, 12 de abril de 2013
Capítulo 1.
Último día de curso. Verano. Sola en casa. Todos están de fiesta menos tú Cloe. Suelo ser de esa clase de chicas que respetan a sus padres y nunca hace una trastada, pero no soporto estar sentada en la cama, mirando a la nada, toda la noche.
Necesitaba un poco de diversión y adrenalina en mi vida. Tenía que aprovechar que mis padres están trabajando, para llamar a mi mejor amiga y montar una fiesta en menos de 30 segundos en mi casa.
Saltando de mi cama, agarré el móvil de mi mesita de noche. Marco su número y lo apoyo en mi oreja mientras se repiten en mi cabeza esos pitidos interminables.
-¿Tú? ¿ Llamándome a estas horas? ¿Qué ha pasado? -dice su voz burlona.
-¿Tiene que pasar algo para que te tenga que llamar?
Una risita suena al otro lado.
-¿No me respondes? -repito jugando con el pomo de la puerta.
-No, no tiene porque pasar nada, solo me sorprendió.
-Bueno, te llamaba porque necesito diversión. ¿Te apuntas a llenar mi casa de gente de la universidad?
Me imagino la boca y los ojos de mi amiga, en forma de 'O'.
-¿Qué?
Su voz me demuestra lo sorprendida que está.
-Tú, Cloe de la Fuente, ¿quieres hacer una fiesta en tu casa?
-Si, yo Cloe de la Fuente quiero hacer una fiesta y si no quieres hacerla conmigo, la hago yo sola.
Estalla a carcajadas.
-¿Y ahora que te pasa, Candy?
-¿Cómo no voy a querer? Por una vez que quieres saltarte las normas.
Río. Tenía razón.
-Pero una cosa que me parece raro. ¿Y tus padres como es que te dejan?
Agacho la cabeza como si pudiera verme. Mi cuerpo se encoge.
-Vale, no lo saben, están trabajando.
Suelta una carcajada.
-Ya decía yo. Tus padres nunca te dejaron hacer una fiesta y mucho menos habiendo alcohol por en medio.
-¿Quien te ha dicho que vaya a haber alcohol?
-Vamos Cloe, espabila. ¿Qué es una fiesta sin alcohol?
-Vale, ahí tienes razón. Espero que no se me vaya la mano.
-Bueno, ¿Qué hora es?
Horas más tarde, la casa estaba a rebosar de gente. Parejas liándose en el sofá, parejas liándose en la piscina, en el jacuzzi, en todos lados. Habían dos personas a punto de hacerlo encima de la encimera de mi cocina.
-¡CLOE!
Una voz proviene de detrás mía. Me giro y puedo divisar el cuerpo delgado y con curvas de mi amiga acercándose a mi.
-Te estaba buscando por todas partes-le agarro por el brazo.-
-Perdón cielo, estaba con un chico bastante mono. Me ha dicho que es de la uni, pero nunca lo había visto. ¿Y a que no sabes qué?
-No. No sé.
-Me ha preguntado por ti.
Necesitaba un poco de diversión y adrenalina en mi vida. Tenía que aprovechar que mis padres están trabajando, para llamar a mi mejor amiga y montar una fiesta en menos de 30 segundos en mi casa.
Saltando de mi cama, agarré el móvil de mi mesita de noche. Marco su número y lo apoyo en mi oreja mientras se repiten en mi cabeza esos pitidos interminables.
-¿Tú? ¿ Llamándome a estas horas? ¿Qué ha pasado? -dice su voz burlona.
-¿Tiene que pasar algo para que te tenga que llamar?
Una risita suena al otro lado.
-¿No me respondes? -repito jugando con el pomo de la puerta.
-No, no tiene porque pasar nada, solo me sorprendió.
-Bueno, te llamaba porque necesito diversión. ¿Te apuntas a llenar mi casa de gente de la universidad?
Me imagino la boca y los ojos de mi amiga, en forma de 'O'.
-¿Qué?
Su voz me demuestra lo sorprendida que está.
-Tú, Cloe de la Fuente, ¿quieres hacer una fiesta en tu casa?
-Si, yo Cloe de la Fuente quiero hacer una fiesta y si no quieres hacerla conmigo, la hago yo sola.
Estalla a carcajadas.
-¿Y ahora que te pasa, Candy?
-¿Cómo no voy a querer? Por una vez que quieres saltarte las normas.
Río. Tenía razón.
-Pero una cosa que me parece raro. ¿Y tus padres como es que te dejan?
Agacho la cabeza como si pudiera verme. Mi cuerpo se encoge.
-Vale, no lo saben, están trabajando.
Suelta una carcajada.
-Ya decía yo. Tus padres nunca te dejaron hacer una fiesta y mucho menos habiendo alcohol por en medio.
-¿Quien te ha dicho que vaya a haber alcohol?
-Vamos Cloe, espabila. ¿Qué es una fiesta sin alcohol?
-Vale, ahí tienes razón. Espero que no se me vaya la mano.
-Bueno, ¿Qué hora es?
Horas más tarde, la casa estaba a rebosar de gente. Parejas liándose en el sofá, parejas liándose en la piscina, en el jacuzzi, en todos lados. Habían dos personas a punto de hacerlo encima de la encimera de mi cocina.
-¡CLOE!
Una voz proviene de detrás mía. Me giro y puedo divisar el cuerpo delgado y con curvas de mi amiga acercándose a mi.
-Te estaba buscando por todas partes-le agarro por el brazo.-
-Perdón cielo, estaba con un chico bastante mono. Me ha dicho que es de la uni, pero nunca lo había visto. ¿Y a que no sabes qué?
-No. No sé.
-Me ha preguntado por ti.
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