Capítulo 5.
-Perdonarlo -se disculpa Pattie por él -Es que le encanta estar por ahí.
-No te preocupes, los adolescentes son así -argumenta mi padre.
Bravo papá. Bravo. Mi subsconciente y yo te aplaudimos en secreto.
Suspiro y subo mis gafas con el dedo índice.
-Perdón que me meta, pero...¿De quién estamos hablando? -digo algo nerviosa.
-De nuestro hijo -dice Jeremy -le encanta la naturaleza y solo está en casa cuando hay que comer o a la hora de dormir.
Levanto la barbilla. ¿Tienen un hijo? ¿Voy a tener que estar con él todo el verano? ¡Porfavor! Dios, dime que es menor que yo.
-¡Justin! -gritan los dos al unisoro, lo que hace que mis padres rian a la vez.
Ese chico se llama Austin, o Shastin, o Justin. Algo así dijo. No estaba muy pendiente, solo quería que se acabara el verano y pudiera volver con mis amigas y mi novio.
Un chico con una camiseta de asillas como la de su padre pero más pequeña, un peto con una manga desabrochada y algo rayado viene corriendo de la parte trasera de la casa. Puedo divisar como esas asillas resaltan sus musculos y algunos de sus tatuajes. Su pelo es castaño, rubio, algo así. Más o menos. Está sudado, se le nota en la piel. Su cien y su frente, chorrean de sudor. Una vez más cerca, saltando un pequeño charco de barro, abre una valla y entra por una camino de piedras, por donde unos minutos antes, entró el coche de mi padre.
-Aí está -dice Pattie sonriente.
Cuando se acerca y lo tengo en frente, al lado de su bajita madre y su alto padre, puedo divisar que sus ojos son castaños, color miel. Su pelo está de punta y tiene unos labios rosados y carnosos, muy gordos.
Me sonríe, coge aire, estira su mano, coge la mía y la besa.
Siento como un escalofrío recorre mi cuerpo y la separo de sus labios. Vuelve su mirada a mis ojos y una vez su respiración recuperada, creí escuchar un ángel.
-Lo siento, me he retrasado un poco porque he estado alimentando a las gallinas -se arrasca la nuca y mira a su madre -ya sé que me dijiste que estarían aquí a las 6, pero mi reloj se quedó sin pilas y no me acordé.
Pattie ríe.
-Hijo, no pasa nada. Mira, ella es _______, hija de Mandy y Peter.
Me mira.
-Encantado, yo soy Justin -sonríe.
Estoy perdida es sus ojos. No puedo creermelo, son preciosos.
-¿Hola? -mueve su mano por delante de mis ojos.
-Lo siento... -susurro agachando la cabeza y de paso repasando cada parte de su cuerpo -soy ______ -le miro de nuevo.
Por unos segundos nos quedamos mirando. Él no para de sonreír y eso hacía que me subiera a las nubes. Yo solo le contemplaba y miraba sus ojos, sus labios, su nariz, sus mejillas... Todo.
-Bueno, ¿quieres ir a darte una ducha y a ordenar tú cuarto? -interrumpe la voz de mi madre.
-Mmm, claro. Será mejor -me giro dandole la espalda a Justin -mientras antes se acaben las vacaciones, mejor -me dirijo al coche y cojo una de mis maletas.
-Justin, ayuda a ______ y llévala a su habitación -le ordena Jeremy.
Justin asiente y se acerca amí. Coge las 2 maletas restantes y me hace un gesto para que le siga. Yo asiento y camino detrás de él.
Cruzamos el camino de piedras y salimos por la valla. Un grito de mi padre nos hizo parar. Nos giramos.
-¡______! ¡Justin! Cuando acabeís volver aquí. Tenemos cosas que hacer.
-¿Qué? -grité -¿Acabamos de llegar y ya vamos ha hacer cosas? ¿No puedes esperar a mañana?
-En cuanto más temprano te pongas ha hacer las cosas y aprender de este sitio, más rápido se te pasarán la vacaciones.
Ruedo los ojos y vuelvo a mirar hacia delante. Justin sonríe negando y se muerde, lo que me pareció muy sexy, el labio inferior. Agacho la cabeza para no perderme de nuevo y me repito constantemente que tengo novio.
Volviendo a retomar el camino, rodeamos su casa y subimos una pequeña cuestecita, que me costó bastante subirla mientras que Justin la subía a zancadas. Cuando conseguí llegar arriba, había pequeñas subidas, las cuales subimos. Después había un puente y recorrimos un pequeño camino. Se veían unas cuantas casas despecigadas por ahí. Nos acercamos a una casa enorme de piedra.
-Aquí está tu casa -me mira.
-No está muy lejos de la tuya -dejo la maleta a mi lado y me recogo mi melena castaña en un moño mal echo.
-¿No quieres que esté cerca?
Río.
-Yo no he dicho eso -abro la valla y dejo pasar a Justin. Me susurra un pequeño gracias y pasa delante de mi.
Tenía un camino de piedras como el de su casa. Busca por los bolsillos del peto las llaves.
-Mierda... -susurra - ¿Puedes esperarme un momento? Tengo que coger las llaves que no la cogí -deja las maletas en el suelo.
-Claro, no te preocupes.
Sonríe y sale corriendo por donde habíamos venido. Cuando lo pierdo de vista echo un vistazo a la casa. Tiene 5 escaleras antes de llegar a la puerta. La puerta era de madera y la piedra estaba pintada de blanco. El tejado es de tejas anaranjadas. Tiene una ventana al lado de la puerta y por dentro se ve que tiene unas cortinas blancas con rayas rojas a lo vertical y horizontal haciendo un cuadrado. Cuando subes las escaleras, a la izquierda hay un pequeño pasillito de unos 3 o 4 pasos y después hay un porche.El suelo es de parqué, aunque está lleno de polvo. En el hay una mesa bastante grande con unas 7 sillas más o menos y unas amacas a un lado.
Me siento en una de las escaleras y saco mi móvil. Llevo 20 minutos en este sitio y me siento desorientada. Quiero volver a mi casa. Tuve que haber echo la fiesta hoy, cuando se iban mis padres. Y no ayer. ¿Porqué no pensé en esto un día antes?
-¡Ya estoy aquí! -grita Justin bajandose de su bicicleta y dejandola a un lado.
Alzo la mirada y le miro.
-Siento si he tardado, mi madre no encontraba las llaves -las mete en la cerradura.
-No te preocupes. Me he puesto a pensar y a contemplar en donde voy a vivir... Una casa asquerosa... -susurro para mi.
-¿Has dicho algo?
Niego y me levanto agarrando la maleta que había carcagado hasta ahí. La cargo como puedo e intento subirla por las escaleras. Pero como la buena suerte en mi vida no existe, tuvo que venir la mala suerte y romperme un tacón de mis bailarinas, lo que hace que pierda el equilibro y esté a punto de caer, cuando los brazos fuertes de Justin me atrapan agarrandome por mi espalda y el otro brazo por mi cintura. Su cuerpo se inclina hacia delante por el impulso y quedo colgando en sus brazos. Siento como su respiración está cerca de mi cara, no lo veo, porque tengo los ojos cerrados. Me pone de pie y abro los ojos. Mira hacia otro lado y arrasca su nuca.
-Lo siento...
-No pasa nada, has echo que no me caiga -me bajo la falda y le miro.
Vuelve a la puerta y abre. Se echa a un lado y paso. Pasa detrás mía.
Dejo la maleta allí y miro a mi alrededor. La cocina te recibía. La verdad tiene lógica, así no tienes que recorrer toda la casa cuando vayas a comer fuera. Es algo moderna así que se nota que la arreglaron hace poco. Tiene un suelo negro, una encimera rectángular, bastante grande. Una encimera con todo lo normal y la nevera. Justin coge las maletas después de cerrar la puerta y mirarme.
-¿Vamos? Supongo que querrás ducharte y ordenarlo todo, ¿no?
Asiento y subimos por unas escaleras. Nos encontramos con un pasillo y entramos en la segunda habitación.
-Esta es tú habitación -deja las maletas a un lado -espero que te guste y te sientas cómoda en ella.
-Gracias Justin -sonrío poniendo un mechón de mi pelo detrás de la oreja.
-De nada -sonríe.
Se agacha delante de una cómoda, que tiene un espejo. Lo abre y saca dos toallas, una grande y otra pequeña. Las pone sobre sus piernas y saca tres botes; champú, crema y gel.
Se levanta y cierra la cómoda. Se gira y lo extiende para que lo coja.
-Mi madre dejó esto aquí para tí.
-Gracias de nuevo. ¿Dónde está el baño?
-En la puerta de enfrente. Si necesitas algo, asomate a la ventana y pega un grito -apoya su mano en la puerta y acto seguido se gira y se va.
Suspiro y dejo todo encima de la cama. Cojo una de las maletas y la abro. Saco unos leggins amarillos y una camiseta de asillas negra. Cogo ropa interior y me voy al baño. Lo dejo todo encima del WC y miro a mi alrededor. Es pequeño, pero agradable. Era de color azulado. Al final del baño hay una bañera, un poco más alejada de ella está el WC y en frente el lavabo con su espejo.
Me desnudo y me meto en la ducha. Abro el grifo poniendola en agua templada. Cierro los ojos y echo la cabeza hacia atrás. Abro los ojos y veo una araña grande y peluda colgando de una tela de araña.
-¡AAAAH! -grito. Cog una toalla y me la pongo por el cuerpo.
-¿Qué pasa? -entra en el baño corriendo.
-Una...una...¡Una araña! -abro la cortina y salgo corriendo -¡Matala! -corro hacía él y me escondo detrás de su cuerpo.
-Vamos mujer, que no es nada -coge una de las toallas que me dio y la mata -¿Ya está?
Me separo de su cuerpo. Me sentía muy incómoda.
-Si, muchas gracias... -camino hasta la bañera de nuevo y me meto rápidamente.
-¿Estás bien? ¿Necesitas algo más? -dice algo avergonzado al ver como estaba hablando.
-Yo... No...-corro la cortina- ya te puedes ir...
domingo, 12 de mayo de 2013
viernes, 3 de mayo de 2013
Capítulo 4.
Ya sé para la próxima vez que no debo hacer nada fuera de lo común, porque sino me alejaran de todo lo que amo, de mi ciudad, de mis amigos, de mi novio Eliot y de todo, durante todas las vacaciones del mundo.
Mi padre tira mis 3 maletas llena de ropa al maletero, es significa, que si, que en realidad si que me voy y que no es un sueño todo esto que está pasando. Que pena. Ya podía ser un estúpido sueño.
Abrazo fuerte a mi amiga y después a mi novio.
-Eliot, te voy a echar de menos.
-Si puedo, iré y te veré.
-No creo que te dejen ni tus padres, ni los mios, pero si los consigues convencer, salvame de ese horrible lugar -me aferro a su torso.
-Si, ya sé que odias los bichos, el barro, todo lo que sea de monte.
-Tiene gracia -suelta Candy- tu familia es de allí y le encanta eso, pero en cambio, atí no. Lo odias.
-Porque ella no se ha criado allí, Candy -Eliot posa sus ojos azulados en los castaños de Candy.
-Exacto, ellos están acostumbrados a aquello porque se criaron allí - digo.
Suena el claxón avisandome de que me tengo que dar prisa y debo partir.
-Bueno, miralo por el lado positivo cariño. Nos veremos dentro de 2 meses y medio - me besa.
-Es mucho -digo entre el beso. Acaricio su nuca y le dejo un leve pico sobre sus finos labios.
-Bueno, llámame eh, ______ -me abraza.
-Y tú amí. Ya me contarás que tal las fiestas por aquí. Seguro que son más entretenidas que las de allí -me quejo y suspiro abrazando fuerte a mi amiga.
-Nunca no han separado en unas vacaciones, espero que lo pases bien.
-No, eso no pasará -les doy un último abrazo y me monto en el coche.
Miro por última vez a Eliot y a Candy y me coloco los cascos, pongo música y me caigo en un profundo sueño cuando el motor del viejo coche familiar, arranca llevandome lejos de todo.
Abro los ojos lentamente. Ami alrededor, solo veo árboles. Es una carretera llena de piedra y arena, y tristemente solitaria.
-¿Mamá?
Gira su cabeza y me mira.
-¿Qué pasa cielo?
¿Ahora viene con los cielos? ¿Después de todo lo que me ha echo? Bueno, no puedo estar enfadada con ella toda la vida, pero aún así, esto no se lo perdonaré nunca.
-¿Cuánto queda? -froto mis ojos.
-Poco.
-¿Cuánto tiempo llevamos viajando?
-6 horas -vuelve a mirar hacía delante.
-¿6 horas me he llevado durmiendo? Pero vamos a ver, ¿dónde está eso? ¿Perdido en el otro lado del mundo?
Mi padre me mira mal por el retrovisor.
-Perdón. Me parece raro. Además de que me estoy muriendo de hambre...
Mi madre saca un bocadillo de una mochilla que tiene a sus pies. Le quita el papel de plata y me lo da. Lo acepto y asiento con la cabeza en señal de que le estoy dando las gracias.
-______, hemos llegado. Despierta hija.
Bostezo y me estiro antes de abrir los ojos. Cuando los abro el sol no me deja ver bien donde se supone que estamos. Pongo mi mano delante de mis ojos y me siento en el asiento con las piernas hacía afuera, lista para bajar.
-¿Estás bien? -dice mi madre un poco preocupada.
-No preguntes, sabes la respuesta -susurro.
Ella suspira y se echa a un lado para que baje. Bajando de un salito una corriente de tierra vino hacía mi y me levanto un poco la falda, pero mis reflejos me salvaron e hicieron que la bajara rápidamente. Me acerco al maletero y busco por una de mis maletas mis gafas marrones de sol. No había cogido bolso por lo dormida que estaba.
Me las coloco y miro a mi madre, después a mi padre y a los pocos segundos me dí cuenta de que no estabamos solos. Una pareja nos espera enfrente de una casa. Sonríe al ver que estamos bien.
-¡Cuánto tiempo, Mandy! -esa mujer bajita, de pelo castaño atado a una coleta de caballo, abraza a mi madre. No le veo bien la cara ya que tiene algunos pelos delante de ella.
-¡Mucho tiempo! -le sigue fuerte el abrazo.
-¡Tío! ¿Qué tal todo por la ciudad? -un hombre con una camiseta de asillas blanca y pantalones azules marinos gastados y sucios, estrecha la mano con la de mi padre. Después rien y chocan los puños.
-Ya sabes, mucho ruido de coches y todo lo demás bien.
-¿Y el negocio? -arruga la nariz y sube con su dedo índice sus gafas de sol.
-Perfecto. Todo va muy bien.
De repente todo se queda en silencio y los 8 ojos se centran en mi y solamente en mi.
Me empiezo a poner nerviosa, mi cuerpo se estremece y mis piernas tiemblan. Odio que me miren todos a la vez. Pasando una mirada por mi cuerpo por si tenía algo que le llamara la atención, no me topé con nada.
-Que grande está. ¿Cuántos años tiene ya, Mandy? -mira a mi madre por unos segundos y me vuelve a mirar, se pasa sus pequeñas manos por su mono azul clarito, aunque manchado y se acerca amí -soy Pattie. Una vieja amiga de tú madre. ¿Nunca has estado por aquí verdad? -sonríe. Tiene una bonita sonrisa, unos blancos dientes y un perfil precioso.
-Niego- Nunca me gustó esto de estar por el monte manchandome todo el día -pongo mala cara, pero rápidamente me doy cuenta de que ellos siempre vivieron aquí y sonrío- es un placer, Pattie. Soy, ______.
-Lo sé, hace mucho que no te veía. No te acordarás de mi, porque cuando te ví, tenías 2 añitos y medio -me abraza.
-Si que hace mucho.
El hombre con el que mi padre estrechó la mano y habló de negocios hace unos segundos, se acerca ami y le quita un trapo que tiene Pattie en el bolsillo del centro de su mono. Se limpia las manos de grasa y coge la mía. La siento aspera y seca. Creo que a este hombre le vendría bien un bote de crema. Besa mi mano y me sonríe.
-Soy Jeremy -suelta mi mano dejandola caer y lleva la suya encima de su frente tapando el sol.
-_______ de la Fuente, aunque ya me conoces.
Él asiente.
-¿Has visto a...? -mira Pattie a su marido.
-No. No lo ví desde el almuerzo.
¿Quién será del que están hablando? No entiendo nada. ¿Porqué los adultos tienen que hablar de alguien sin decir quien es o como se llama? Son raros.
Mi padre tira mis 3 maletas llena de ropa al maletero, es significa, que si, que en realidad si que me voy y que no es un sueño todo esto que está pasando. Que pena. Ya podía ser un estúpido sueño.
Abrazo fuerte a mi amiga y después a mi novio.
-Eliot, te voy a echar de menos.
-Si puedo, iré y te veré.
-No creo que te dejen ni tus padres, ni los mios, pero si los consigues convencer, salvame de ese horrible lugar -me aferro a su torso.
-Si, ya sé que odias los bichos, el barro, todo lo que sea de monte.
-Tiene gracia -suelta Candy- tu familia es de allí y le encanta eso, pero en cambio, atí no. Lo odias.
-Porque ella no se ha criado allí, Candy -Eliot posa sus ojos azulados en los castaños de Candy.
-Exacto, ellos están acostumbrados a aquello porque se criaron allí - digo.
Suena el claxón avisandome de que me tengo que dar prisa y debo partir.
-Bueno, miralo por el lado positivo cariño. Nos veremos dentro de 2 meses y medio - me besa.
-Es mucho -digo entre el beso. Acaricio su nuca y le dejo un leve pico sobre sus finos labios.
-Bueno, llámame eh, ______ -me abraza.
-Y tú amí. Ya me contarás que tal las fiestas por aquí. Seguro que son más entretenidas que las de allí -me quejo y suspiro abrazando fuerte a mi amiga.
-Nunca no han separado en unas vacaciones, espero que lo pases bien.
-No, eso no pasará -les doy un último abrazo y me monto en el coche.
Miro por última vez a Eliot y a Candy y me coloco los cascos, pongo música y me caigo en un profundo sueño cuando el motor del viejo coche familiar, arranca llevandome lejos de todo.
Abro los ojos lentamente. Ami alrededor, solo veo árboles. Es una carretera llena de piedra y arena, y tristemente solitaria.
-¿Mamá?
Gira su cabeza y me mira.
-¿Qué pasa cielo?
¿Ahora viene con los cielos? ¿Después de todo lo que me ha echo? Bueno, no puedo estar enfadada con ella toda la vida, pero aún así, esto no se lo perdonaré nunca.
-¿Cuánto queda? -froto mis ojos.
-Poco.
-¿Cuánto tiempo llevamos viajando?
-6 horas -vuelve a mirar hacía delante.
-¿6 horas me he llevado durmiendo? Pero vamos a ver, ¿dónde está eso? ¿Perdido en el otro lado del mundo?
Mi padre me mira mal por el retrovisor.
-Perdón. Me parece raro. Además de que me estoy muriendo de hambre...
Mi madre saca un bocadillo de una mochilla que tiene a sus pies. Le quita el papel de plata y me lo da. Lo acepto y asiento con la cabeza en señal de que le estoy dando las gracias.
-______, hemos llegado. Despierta hija.
Bostezo y me estiro antes de abrir los ojos. Cuando los abro el sol no me deja ver bien donde se supone que estamos. Pongo mi mano delante de mis ojos y me siento en el asiento con las piernas hacía afuera, lista para bajar.
-¿Estás bien? -dice mi madre un poco preocupada.
-No preguntes, sabes la respuesta -susurro.
Ella suspira y se echa a un lado para que baje. Bajando de un salito una corriente de tierra vino hacía mi y me levanto un poco la falda, pero mis reflejos me salvaron e hicieron que la bajara rápidamente. Me acerco al maletero y busco por una de mis maletas mis gafas marrones de sol. No había cogido bolso por lo dormida que estaba.
Me las coloco y miro a mi madre, después a mi padre y a los pocos segundos me dí cuenta de que no estabamos solos. Una pareja nos espera enfrente de una casa. Sonríe al ver que estamos bien.
-¡Cuánto tiempo, Mandy! -esa mujer bajita, de pelo castaño atado a una coleta de caballo, abraza a mi madre. No le veo bien la cara ya que tiene algunos pelos delante de ella.
-¡Mucho tiempo! -le sigue fuerte el abrazo.
-¡Tío! ¿Qué tal todo por la ciudad? -un hombre con una camiseta de asillas blanca y pantalones azules marinos gastados y sucios, estrecha la mano con la de mi padre. Después rien y chocan los puños.
-Ya sabes, mucho ruido de coches y todo lo demás bien.
-¿Y el negocio? -arruga la nariz y sube con su dedo índice sus gafas de sol.
-Perfecto. Todo va muy bien.
De repente todo se queda en silencio y los 8 ojos se centran en mi y solamente en mi.
Me empiezo a poner nerviosa, mi cuerpo se estremece y mis piernas tiemblan. Odio que me miren todos a la vez. Pasando una mirada por mi cuerpo por si tenía algo que le llamara la atención, no me topé con nada.
-Que grande está. ¿Cuántos años tiene ya, Mandy? -mira a mi madre por unos segundos y me vuelve a mirar, se pasa sus pequeñas manos por su mono azul clarito, aunque manchado y se acerca amí -soy Pattie. Una vieja amiga de tú madre. ¿Nunca has estado por aquí verdad? -sonríe. Tiene una bonita sonrisa, unos blancos dientes y un perfil precioso.
-Niego- Nunca me gustó esto de estar por el monte manchandome todo el día -pongo mala cara, pero rápidamente me doy cuenta de que ellos siempre vivieron aquí y sonrío- es un placer, Pattie. Soy, ______.
-Lo sé, hace mucho que no te veía. No te acordarás de mi, porque cuando te ví, tenías 2 añitos y medio -me abraza.
-Si que hace mucho.
El hombre con el que mi padre estrechó la mano y habló de negocios hace unos segundos, se acerca ami y le quita un trapo que tiene Pattie en el bolsillo del centro de su mono. Se limpia las manos de grasa y coge la mía. La siento aspera y seca. Creo que a este hombre le vendría bien un bote de crema. Besa mi mano y me sonríe.
-Soy Jeremy -suelta mi mano dejandola caer y lleva la suya encima de su frente tapando el sol.
-_______ de la Fuente, aunque ya me conoces.
Él asiente.
-¿Has visto a...? -mira Pattie a su marido.
-No. No lo ví desde el almuerzo.
¿Quién será del que están hablando? No entiendo nada. ¿Porqué los adultos tienen que hablar de alguien sin decir quien es o como se llama? Son raros.
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