domingo, 12 de mayo de 2013

Capítulo 5.

Capítulo 5.

-Perdonarlo -se disculpa Pattie por él -Es que le encanta estar por ahí.
-No te preocupes, los adolescentes son así -argumenta mi padre.

Bravo papá. Bravo. Mi subsconciente y yo te aplaudimos en secreto.
Suspiro y subo mis gafas con el dedo índice.

-Perdón que me meta, pero...¿De quién estamos hablando? -digo algo nerviosa.
-De nuestro hijo -dice Jeremy -le encanta la naturaleza y solo está en casa cuando hay que comer o a la hora de dormir.

Levanto la barbilla. ¿Tienen un hijo? ¿Voy a tener que estar con él todo el verano? ¡Porfavor! Dios, dime que es menor que yo.

-¡Justin! -gritan los dos al unisoro, lo que hace que mis padres rian a la vez.

Ese chico se llama Austin, o Shastin, o Justin. Algo así dijo. No estaba muy pendiente, solo quería que se acabara el verano y pudiera volver con mis amigas y mi novio.

Un chico con una camiseta de asillas como la de su padre pero más pequeña, un peto con una manga desabrochada y algo rayado viene corriendo de la parte trasera de la casa. Puedo divisar como esas asillas resaltan sus musculos y algunos de sus tatuajes. Su pelo es castaño, rubio, algo así. Más o menos. Está sudado, se le nota en la piel. Su cien y su frente, chorrean de sudor. Una vez más cerca, saltando un pequeño charco de barro, abre una valla y entra por una camino de piedras, por donde unos minutos antes, entró el coche de mi padre.

-Aí está -dice Pattie sonriente.

Cuando se acerca y lo tengo en frente, al lado de su bajita madre y su alto padre, puedo divisar que sus ojos son castaños, color miel. Su pelo está de punta y tiene unos labios rosados y carnosos, muy gordos.
Me sonríe, coge aire, estira su mano, coge la mía y la besa.
Siento como un escalofrío recorre mi cuerpo y la separo de sus labios. Vuelve su mirada a mis ojos y una vez su respiración recuperada, creí escuchar un ángel.

-Lo siento, me he retrasado un poco porque he estado alimentando a las gallinas -se arrasca la nuca y mira a su madre -ya sé que me dijiste que estarían aquí a las 6, pero mi reloj se quedó sin pilas y no me acordé.

Pattie ríe.

-Hijo, no pasa nada. Mira, ella es _______, hija de Mandy y Peter.

Me mira.

-Encantado, yo soy Justin -sonríe.

Estoy perdida es sus ojos. No puedo creermelo, son preciosos.

-¿Hola? -mueve su mano por delante de mis ojos.

-Lo siento... -susurro agachando la cabeza y de paso repasando cada parte de su cuerpo -soy ______ -le miro de nuevo.

Por unos segundos nos quedamos mirando. Él no para de sonreír y eso hacía que me subiera a las nubes. Yo solo le contemplaba y miraba sus ojos, sus labios, su nariz, sus mejillas... Todo.

-Bueno, ¿quieres ir a darte una ducha y a ordenar tú cuarto? -interrumpe la voz de mi madre.
-Mmm, claro. Será mejor -me giro dandole la espalda a Justin -mientras antes se acaben las vacaciones, mejor -me dirijo al coche y cojo una de mis maletas.
-Justin, ayuda a ______ y llévala a su habitación -le ordena Jeremy.

Justin asiente y se acerca amí. Coge las 2 maletas restantes y me hace un gesto para que le siga. Yo asiento y camino detrás de él.

Cruzamos el camino de piedras y salimos por la valla. Un grito de mi padre nos hizo parar. Nos giramos.

-¡______! ¡Justin! Cuando acabeís volver aquí. Tenemos cosas que hacer.
-¿Qué? -grité -¿Acabamos de llegar y ya vamos ha hacer cosas? ¿No puedes esperar a mañana?
-En cuanto más temprano te pongas ha hacer las cosas y aprender de este sitio, más rápido se te pasarán la vacaciones.

Ruedo los ojos y vuelvo a mirar hacia delante. Justin sonríe negando y se muerde, lo que me pareció muy sexy, el labio inferior. Agacho la cabeza para no perderme de nuevo y me repito constantemente que tengo novio.

Volviendo a retomar el camino, rodeamos su casa y subimos una pequeña cuestecita, que me costó bastante subirla mientras que Justin la subía a zancadas. Cuando conseguí llegar arriba, había pequeñas subidas, las cuales subimos. Después había un puente y recorrimos un pequeño camino. Se veían unas cuantas casas despecigadas por ahí. Nos acercamos a una casa enorme de piedra.
-Aquí está tu casa -me mira.
-No está muy lejos de la tuya -dejo la maleta a mi lado y me recogo mi melena castaña en un moño mal echo.
-¿No quieres que esté cerca?

Río.

-Yo no he dicho eso -abro la valla y dejo pasar a Justin. Me susurra un pequeño gracias y pasa delante de mi.

Tenía un camino de piedras como el de su casa. Busca por los bolsillos del peto las llaves.

-Mierda... -susurra - ¿Puedes esperarme un momento? Tengo que coger las llaves que no la cogí -deja las maletas en el suelo.
-Claro, no te preocupes.

Sonríe y sale corriendo por donde habíamos venido. Cuando lo pierdo de vista echo un vistazo a la casa. Tiene 5 escaleras antes de llegar a la puerta. La puerta era de madera y la piedra estaba pintada de blanco. El tejado es de tejas anaranjadas. Tiene una ventana al lado de la puerta y por dentro se ve que tiene unas cortinas blancas con rayas rojas a lo vertical y horizontal haciendo un cuadrado. Cuando subes las escaleras, a la izquierda hay un pequeño pasillito de unos 3 o 4 pasos y después hay un porche.El suelo es de parqué, aunque está lleno de polvo. En el hay una mesa bastante grande con unas 7 sillas más o menos y unas amacas a un lado.
Me siento en una de las escaleras y saco mi móvil. Llevo 20 minutos en este sitio y me siento desorientada. Quiero volver a mi casa. Tuve que haber echo la fiesta hoy, cuando se iban mis padres. Y no ayer. ¿Porqué no pensé en esto un día antes?

-¡Ya estoy aquí! -grita Justin bajandose de su bicicleta y dejandola a un lado.

Alzo la mirada y le miro.

-Siento si he tardado, mi madre no encontraba las llaves -las mete en la cerradura.
-No te preocupes. Me he puesto a pensar y a contemplar en donde voy a vivir... Una casa asquerosa... -susurro para mi.
-¿Has dicho algo?

Niego y me levanto agarrando la maleta que había carcagado hasta ahí. La cargo como puedo e intento subirla por las escaleras. Pero como la buena suerte en mi vida no existe, tuvo que venir la mala suerte y romperme un tacón de mis bailarinas, lo que hace que pierda el equilibro y esté a punto de caer, cuando los brazos fuertes de Justin me atrapan agarrandome por mi espalda y el otro brazo por mi cintura. Su cuerpo se inclina hacia delante por el impulso y quedo colgando en sus brazos. Siento como su respiración está cerca de mi cara, no lo veo, porque tengo los ojos cerrados. Me pone de pie y abro los ojos. Mira hacia otro lado y arrasca su nuca.

-Lo siento...
-No pasa nada, has echo que no me caiga -me bajo la falda y le miro.

Vuelve a la puerta y abre. Se echa a un lado y paso. Pasa detrás mía.
Dejo la maleta allí y miro a mi alrededor. La cocina te recibía. La verdad tiene lógica, así no tienes que recorrer toda la casa cuando vayas a comer fuera. Es algo moderna así que se nota que la arreglaron hace poco. Tiene un suelo negro, una encimera rectángular, bastante grande. Una encimera con todo lo normal y la nevera. Justin coge las maletas después de cerrar la puerta y mirarme.

-¿Vamos? Supongo que querrás ducharte y ordenarlo todo, ¿no?

Asiento y subimos por unas escaleras. Nos encontramos con un pasillo y entramos en la segunda habitación.

-Esta es tú habitación -deja las maletas a un lado -espero que te guste y te sientas cómoda en ella.
-Gracias Justin -sonrío poniendo un mechón de mi pelo detrás de la oreja.
-De nada -sonríe.
Se agacha delante de una cómoda, que tiene un espejo. Lo abre y saca dos toallas, una grande y otra pequeña. Las pone sobre sus piernas y saca tres botes; champú, crema y gel.
Se levanta y cierra la cómoda. Se gira y lo extiende para que lo coja.

-Mi madre dejó esto aquí para tí.
-Gracias de nuevo. ¿Dónde está el baño?
-En la puerta de enfrente. Si necesitas algo, asomate a la ventana y  pega un grito -apoya su mano en la puerta y acto seguido se gira y se va.

Suspiro y dejo todo encima de la cama. Cojo una de las maletas y la abro. Saco unos leggins amarillos y una camiseta de asillas negra. Cogo ropa interior y me voy al baño. Lo dejo todo encima del WC y miro a mi alrededor. Es pequeño, pero agradable. Era de color azulado. Al final del baño hay una bañera, un poco más alejada de ella está el WC y en frente el lavabo con su espejo.
Me desnudo y me meto en la ducha. Abro el grifo poniendola en agua templada. Cierro los ojos y echo la cabeza hacia atrás. Abro los ojos y veo una araña grande y peluda colgando de una tela de araña.

-¡AAAAH! -grito. Cog una toalla y me la pongo por el cuerpo.
-¿Qué pasa? -entra en el baño corriendo.
-Una...una...¡Una araña! -abro la cortina y salgo corriendo -¡Matala! -corro hacía él y me escondo detrás de su cuerpo.
-Vamos mujer, que no es nada -coge una de las toallas que me dio y la mata -¿Ya está?

Me separo de su cuerpo. Me sentía muy incómoda.

-Si, muchas gracias... -camino hasta la bañera de nuevo y me meto rápidamente.
-¿Estás bien? ¿Necesitas algo más? -dice algo avergonzado al ver como estaba hablando.
-Yo... No...-corro la cortina- ya te puedes ir...





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