domingo, 2 de junio de 2013

Capítulo 6

Peino mi pelo delante del espejo. Siento como gotitas de agua caen de mi pelo a mi piel. Dejo el peine encima de la cómoda y me dirijo a la cama. Me siento sobre ella  y mi móvil suena. Lo cojo de la mesita de noche y lo miro. Sonrío.

-¡Amor! ¡Te echo mucho de menos!
-Cariño, yo atí también -dice la voz feliz de mi amiga.
-No sabes lo bien que me hace escucharte -me tumbo en la cama.
-¿Qué tal tus 2 horas allí?
-Me las he pasado dentro de la ducha.
-¿Qué dices? ¿Y no te han dicho nada?
-No. No ha aparecido nadie por aquí. Así mejor.
-¿Y hay algún chico guapo por ahí? -se nota su voz pillina y sé que después se ha mordido la lengua.

Entonces me viene a la cabeza los labios de Justin, sus ojos mieles, sus musculos, su cuerpo... Sacudo mi cabeza sacandome eso de mi cabeza.

-No...
-Jo. Qué pena. Vas a estar todo el verano rodeada de mayores.
-Ni que lo jures. Pero... ¿Y mi querido Eliot? ¿Dónde está?
-En su casa guapa.
-Bueno, si lo ves, dile que si puedo mañana lo llamo.
-Vale.

Alguien llama a la puerta y sin pensarlo dos veces o dejar que respondiera, la puerta se abre y entra mi madre. Al ver que tengo la cama llena de ropa, abre mucho los ojos y los abre mucho más cuando ve que aún sigo sin vestir.

-¿Se puede saber que haces?
-Candy, te dejo, mi madre ha entrado. Te quiero mucho -y no dejandole responder, le cuelgo.
-¿Qué ha pasado aquí? ¿Ha habido una bomba de ropa? -sonríe por unos segundos.
-No mamá. Lo iba a ordenar todo cuando me llamaron entonces lo dejé así.
-¿Porqué no has bajado? -se sienta en un lado de la cama.
-Mamá, me estaba bañando, quería relajarme... -susurro mirandole.
-Te entiendo. Siento mucho todo esto, solo quiero que sepas lo que has echo y quiero castigarte así. Perdoname.
-Está bien, te perdono -ruedo los ojos.

Sonríe y me abraza.

-¿Sabes que hago esto por tú bien no?

Niego.

-Nunca lo entendí. Y jamás lo entenderé -le sonrío y me levanto.
-Bueno, a las 9 bajas y te sienta en el porche de la casa de Justin con nosotros, ¿vale? Vamos a cenar dentro de poco así que no tardes -ríe, besa mi mejilla y baja.

Una vez que vuelvo a estar sola, me siento en la cama y dejo el móvil en ella. Me pongo lo que había sacado unas horas antes y me lo pongo. Me seco el pelo con el secador y me hago una trenza mal echa a un lado. Desbloqueo mi móvil y voy alumbrando la casa mientras bajo y salgo.
Todo estaba casi oscuro. Los últimos rayos de sol se asomaban por el horizonte.
La verdad era bonito, esto no se puede ver en la ciudad.
Camino por donde había ido unas horas atrás con Justin. Llegar justo detrás de su casa y encontrarme con él leyendo un libro en una silla. Pienso en acercarme pero se le vé tan atento, que decido no interrumpirle.
Rodeo la casa y veo que están poniendo la mesa. Miro mi móvil. Son las 9.

-Cielo, has llegado justo a tiempo -sonríe-vamos pasa, no te vamos a comer.

Sonrío y abro la valla. Entro y me acerco al porche.

-Hola -susurro algo bajo -¿Ayudo en algo?
-¡No! No hace falta. Hazme el favor y llama a Justin. Está detrás de la casa.
-Si, lo acabo de ver -juego con la punta de pie.
-¿Y porqué no le has llamado?
-Porque está leyendo y no quería interrumpirle.

Ríe.

-Justin y sus lecturas -dice su padre colocando dos platos en la mesa- anda, vé y dile que venga y que después siga.

Asiento y vuelvo a caminar hacia fuera de la casa. La rodeo pero el pie se me engancha en una rama de un árbol y caigo de rodillas al suelo.

-Mierda... -murmullo.

Me levanto como puedo y me sacudo las manos. Por suerte no tenia ninguna herida, solo algunos rasguños.
Veo a Justin y decido gritarle desde aquí.

-¡JUSTIN! -muevo las manos para que me vea.
-¿Qué pasa? -sonríe. Se levanta y deja el libro en la silla.
-Tu madre te llama, dice que vayamos a cenar.
-Ah vale, gracias por avisarme. Suele llamarme a grito pelado.

Reímos. Me giro y caminamos hacia la casa de nuevo.

-Hombre Justin. Porfín apareces -dice mi padre cogiendo una copa de vino y bebiendo -mmm, está muy bueno -mira a Jeremy- ¿En serio lo haceís vosotros?
-Si señor, lo hacemos nosotros.
-Pues con lo que le gusta el vino a mi padre en todo el tiempo que estemos aquí te quedarás sin él -argumento mientras le abrazo -¿A que sí papi?
-Me conoces demasiado y hablas de más.

Todos rien.

-Ja-ja-ja mira como me rio -me siento a su lado.
-No hija, quítate de aí. Aí va tu madre.

Le miro mal y me levanto.

-¿Entonces dónde me siento? -abro mis brazos.
-________, cielo, siéntate al lado de mi hijo-suelta Pattie saliendo de la cocina con un bol de ensalada.

Busco con la mirada a Justin. Está en frente de mi padre. Todos estaban sentados ya, a lo que yo me preguntaba como lo habían echo tan rápido. Retiré la silla y me senté a su lado y en frente de mi madre. Pattie y Jeremy estaban los dos en cada esquina.

-¿Empezamos? -sugiero muerta de hambre.
Alguien a mi lado suelta una carcagada y mira buscando algo por la mesa.
-¿Mamá? ¿Dónde está el zumo de uva?
-Ups, se me olvidó cogerlo, ya voy a por el -retira la silla pero Justin la detiene.
-Ya voy yo -se levanta y se mete en la cocina.
-Gracias hijo.

No puedo evitar sonreír. El chico parecía majo.
Después de darme cuenta de que estaba mirando la puerta por donde había entrado Justin, meneé la cabeza y miré el plato vacio. Mis padres y sus padres hablaban esperando a que Justin regresara para poder continuar, o mejor dicho, empezar con la cena.
Una vez que Justin estaba sentado, Jeremy, empieza a vendecir la mesa. Y después de eso todos empezamos a servirnos la comida.

Al acabar, Pattie se levantó para recoger.

-Pattie dejalo, ya lo recogo yo -cojo los platos de todos y los apilo.
-Muchas gracias, _______ -sonríe.
-No las des. La cena estaba muy buena y no he ayudado en todo el día, así que, lo haré ahora -los cojo y los llevo a la cocina.
Meto los platos en el fregadero y abro el grifo.

-No cielo -escucho la voz de mi padre- no te pongas a fregar ahora, eso  ya lo haremos nosotros, déjalo, ahora vamos a tomar el postre.
-¿Hay que llevar algo para allí?
-Unas cucharas y unos platos pequeños, están en uno de los cajones de la encimera del medio.

Cierro el grifo y abro el mueble. Veo los platos pequeños y cuento con los dedos cuantos somos. Cojo 6 platos y cierro el cajón. Los dejo sobre la encimera y busco con la mirada donde podrían estar los cubiertos. Alguien entra lo que me hace alzar la mirada y encontrarme con la de Justin. Miro sus manos y tiene la jarra de cristal donde había traído el zumo, vacia. La deja dentro del fregadero y me mira.

-¿Algún problema?
-No... Bueno... Sí. Sí que tengo uno... -miro los platos.
-¿Cuál? -dá unos pasos hacía delante pero se queda quieto.
-¿Dónde están los cubiertos?

Él sonríe y se acerca a un cajón que hay al lado de la nevera. Lo abre y saca 6 cucharas. Sonrío en señal de agradecimiento y salimos a fuera.

-He hecho una tarta de queso. ¿Os gusta? -nos mira saliendo con una tarta en sus pequeñas manos.
-¡Sí! -dicen mis padres al unísoro.
-Las tartas de mi madre son las mejores del mundo -me dice Justin.

Le miro. Iba a contestarle que no, que las mejores eran las de mi madre, pero la verdad, no quería borrarle esa hermosa sonrísa que siempre tiene.

-Estoy deseando probarla -sonrio y miro a Pattie.

Una vez que todos tenemos un trozo de tarta en nuestros pequeños platos blancos, Pattie me mira y suelta una pregunta, que no me esperaba.

-Bueno ______, dime, ¿tienes novio?

Entonces mis manos empiezan a sudar. Justin me mira serio. La sonrisa que había tenido en todo el día, había desaparecido de su cara. Mis padres me sonríen, lo que se nota que es una sonrisa falsa, porque nunca le cayeron bien Eliot, y miran a Justin, después a Jeremy y finalmente a Pattie.
Bien ______. Ya puedes pensar en lo que vas a decir.


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